Un sentimiento vale más que mil fotografías y más que un millón de palabras, pero es tan sutil que, si no estás atento, no lo captas.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Un sentimiento vale más que mil fotografías y más que un millón de palabras, pero es tan sutil que, si no estás atento, no lo captas.
Todas las tardes, la misma certeza, el sol desaparece y mañana regresará. La duda radica en si estaremos ahí, un día más, para comprobarlo.
En el estado de malestar que nos hemos dado, sería conveniente repartir la pobreza entre quienes más carecen de ella.
Anunciando la llegada de la primavera, en febrero florece el almendro y marchita el amor: ¿Renacerá?
Almendros en flor
Reunión de botellas vacías alrededor de una papelera, minutos antes del comienzo de un partido de fútbol.
En ocasiones, tu corazón no quiere aceptar lo que tu mente ya sabe y tienes que estar explicándoselo una y otra vez hasta que quiera darse por enterado.
La fotografía es esto, reflejar lo que ves, pero con sentimiento. En esta ocasión el protagonista eres tú, es decir, yo, el fotógrafo.
¿Qué haces cuando, por fin, llegas a tu destino y descubres que no hay nada más allá ni puedes volver atrás?
A música celestial sonaba su melodía hasta que dejó de tocar para mí. Ahora sólo escucho el silencio.