Busca siempre el escritor una excusa para hablar de él, y
después de kilómetros de letras todavía queda tinta para contar, una vez más,
su misma historia.
Nota: También sucede con la
escritora.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa