Por amor es difícil no perder la cabeza ni quedarte de piedra cuando se esfuma.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Hay paisajes que permanecen, imborrables, anclados en nuestra memoria, a ellos debemos intentar regresar a toda costa.
El tiempo avanza sin tregua y no
es hora de mirar atrás. Todavía hay camino por delante y horizontes
inalcanzables a la vista. Sin metas, llegar no importa porque todo llegará,
como siempre, a deshora.
Todo sucede inesperadamente mientras esperas que ocurra otra cosa. Y cuando pasa, lo que nunca esperas, no hay marcha atrás, hay que tirar para adelante y que sea lo que dios quiera.
El auténtico viajero vive de su desgarramiento, de la tensión entre el volver a encontrar y el volver a dejar. Y al mismo tiempo ese desgarramiento es la esencia de su vida, no pertenecer a ninguna parte.
Cees Nooteboom
¿Cuánta paz necesitamos para calmar nuestro espíritu? Habrá que buscarla de madrugada, antes de que comience a rodar el día.
Buscando mis sombras encuentro tu luz filtrada. Toldos que profundizan la mirada. Calles en penumbra, cielos de tela y malla. No voy solo, tu recuerdo me acompaña. Pasos perdidos, silencio, pisadas que resuenan en mi alma.
Hay tantas pesadillas rondando tu cabeza que, a setecientos kilómetros de distancia, velo tu sueño para que tu barca no zozobre. Duerme y no pienses tanto, porque pensar no conduce a nada. Déjate llevar como las olas que se desvanecen en la playa.
Cuando voy es una curva a la derecha, en cambio cuando regreso se convierte en curva a la izquierda. ¿Alguien puede explicarme la diferencia entre derecha e izquierda? Para mí siempre es la misma curva.
He aprendido, a lo largo de los años, que al final todos los problemas se van resolviendo, maduran y se disuelven, sin necesidad de dejarse la piel sufriéndolos. Calma, sentido común y no pelear más de la cuenta con ellos, puede ayudar a sobrellevarlos.
Roma, ramo, armo y mora se construyen con las mismas letras, pero hay otra palabra que expresa mucho más que todas ellas: amor.
Mango es una perra callada y respetuosa, educada, de una raza única y especial. Come dos veces al día y lleva una dieta sana, equilibrada y natural, nada de alimentos procesados. Le gusta jugar a la pelota y correr detrás de ella hasta atraparla con la boca, en eso no tiene hartura.
De un amor cualquiera sería fácil huir y encontrar otro igual que por algún tiempo me acogiera. Del tuyo, imposible escapar sin sufrir heridas que nunca cicatrizarían. Eres mi feliz condena.
Al final siempre veo la botella vacía y el último trago en la copa. No sé por qué, pero en ese momento es cuando más feliz y optimista me siento.
Entre rejas cumplo la condena
autoimpuesta, no hay indulto que me libere de ti ni amnistía que borre mi
delito, es una pena de amor y un amor que da pena.
Orillamar, emerge un sol de fuego que enciende un nuevo día. Quizás no sea este el mejor de tu vida, pero vendrán otros que curen tus heridas e iluminen tu sonrisa.
Acudía cada mañana a visitarla. Cierto que se trataba de una chica de escaparate, pero: ¿Acaso no era real? En el amor todo es posible e imposible a la vez.
Estoy en las nubes y me dejo llevar por cualquier viento sin oponer resistencia. Floto, evaporado en translúcidas partículas que reflejan todos los colores. Lluevo, granizo o nievo, desahogándome en insípidas gotas, hielos o copos de varios tamaños y formas. Sé que soy apenas nada y nada me importa, salvo seguir estando en las nubes entremedio del cielo y la tierra.
No busques un faro que pueda
guiarte, no mires al sol por el día ni a las estrellas de noche, tira la
brújula que llevas en la mochila y apaga el GPS del móvil, no se te ocurra
preguntar a nadie ni consultar ningún mapa, déjate llevar inconscientemente por
tus pasos al ritmo que marque tu corazón. Y si aun así no encuentras lo que
andas buscando, no te preocupes y sigue caminando hasta que tropieces contigo
mismo, ahí, tal vez, encuentres las respuestas y se encienda la luz para verlo
todo muy claro.
Tarde o temprano, en la cárcel del amor, el corazón se nos escapa de las manos buscando otras formas de expresión.
Les contaré, para que lo sepan, aunque ya deben saberlo, que hubo y hay un amor mutuo y recíproco, posible e imposible, loco y meditado, lleno y desbordante que no cesa y brilla más allá de las estrellas: infinito y eterno. Les contaré, para que lo sepan, aunque ya deben saberlo, y quedará escrito en los mapas celestes.
Sigo tu estela y asciendo contigo a lo más alto, al punto de inflexión de la atmósfera donde, una vez alcanzado nuestro rutilante objetivo, no queda más remedio que bajar para seguir respirando. Y en ese punto muerto de la curva sentimos, antes de dejarnos caer en picado, el límite de nuestras propias fuerzas y el de las resistencias ajenas que acotan nuestro vuelo libre y apasionado, amor.