Si no cruzas, nunca sabrás lo que
hay al otro lado.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
En el acantilado, frontera de tierra firme y mar infinita, arrojo al vacío cuatro versos escritos con tu nombre y apellidos, volarán con alas de ángel más allá de esta vida hasta alcanzar tu santa orilla.
Yo qué sé de mí, si de mí no sé nada. Sólo tú podrás, algún día, cuando me conozcas de verdad, explicarme.
Hay un vacío que lo llena todo y
un silencio atronador que ensordece. Hay una página en blanco llena de poemas
por escribir y un lienzo que no pinta nada. Por haber, hay una oscuridad que
ilumina la noche y alumbra tu recuerdo. Sé que estás ahí. No te veo, no te
oigo, pero te imagino, te siento y sé que estás ahí, perdida en tus sueños y
buscando una salida al mar, allí te espero, confía en mí.
He caminado mucho y durante mucho
tiempo con tu retrato robot en el bolsillo, por si algún día te cruzabas
conmigo poder reconocerte. Ahora sé que eres tú, que no puede ser otra, porque
no hay otra que sea como tú. Y si tú quieres me cobraré la recompensa a cambio
de que tú tomes de mí todo lo que quieras. Ese es mi trato, espero tu
respuesta.
A veces, para saber lo que sucede fuera hay que mirar hacia adentro, ahí, en el reflejo, puede estar la respuesta.
Todas las señales conducían a ti. Ahora, dos meses después, soy consciente. Yo me dediqué, durante infinito tiempo y guiado por mi intuición, a seguir las flechas que aparecían en mi camino, con la corazonada de toparme de frente contigo al doblar cualquier esquina. Así fue, el destino lo había decidido por nosotros, ya no necesitaríamos esperar nada ni buscar algo, porque, por fin, después de tanto tiempo y de tantos tropiezos, nos habíamos encontrado.
Las mejores historias de amor requieren, al menos, de dos personajes. Las localizaciones, el guion, las escenas, la acción, los diálogos, la trama, el desarrollo y el desenlace no serían posibles si faltan ellos dos.
Cuando tú estás, todo es más sencillo y natural. Los gatos nos observan en silencio, alguna gaviota nos sobrevuela, el río no deja de fluir mansamente, las campanas suenan marcando las horas, los cuadros miran más allá, la gente saluda y da los buenos días, el camarero es amable y gasta alguna broma... Y cuando tú no estás, queda tu imagen y tu recuerdo flotando en el aire cálido y amarillo que inunda mi mente.
Siempre la misma hora, me despierto y ahí estás tú. Las
tres, minuto arriba, minuto abajo, ahí estás tú.
Despierta o soñando ahí estás tú, antes solo despierta y
ahora soy consciente y en los sueños apareces tú.
Reír, llorar, añorar, querer, amar, recordar, soñar. En
todos ellos estás tú.
Entraste a mi vida por esa ranura, sigilosamente,
deslizándote como una serpiente me alcanzaste.
El sueño roto y el hambre a ratos.
El amor hace estragos con unos más que con otros.
Es bonito y doloroso.
Juega con sentimientos correspondidos y se escapa de los no
correspondidos.
Alberga la duda, la esperanza, la sensibilidad, la
necesidad.
¿Por qué con el otro y no con uno mismo?
Acabo, ¿no puede uno autoalimentarse sin tener la necesidad
del Otro?
El Otro, siempre se quiere el Otro, aquello que no tenemos y
lo tiene el Otro.
Lo que el otro nos da, lo que el otro nos aporta, lo que nos
llena o nos quita, lo que nos hace y lo que no, lo que peleamos por conseguir del
otro, lo que le pedimos con palabras y silencios, lo que amamos del otro y lo
que odiamos o despreciamos.
Siempre hay un otro, de la clase que sea, amigo, hermano,
compañero, amante, marido, novio…
Y si no lo hay, si sólo la soledad nos acompaña, nos
enredamos en ese otro que solo es nuestro goce y del que debemos escapar,
rodearlo, dejarlo caer, no alimentarlo y saber que este no nos hace bien.
Adela Santurce
Escribir sobre lo que sientes, lo que has pasado y lo que ahora vives, te ayuda a vomitar todo lo que llevas dentro y a sobreponerte. Tu pasado, lo mal vivido, está ahí y ojalá algún día ya no hiera, ya no duela y cicatrice para siempre.
Estoy aprendiendo a deslizarme en
ese tiempo que es el tuyo, a entrar en ese mundo donde se para el momento y se
disfruta ese segundo que te mantiene despierto. Me estoy metiendo en tu sueño,
ahora, en mitad de la noche, porque mi dormir ya se ha roto. Quedé dormida en
el momento donde los cuerpos se dejan y la mente se olvida, pero antes quedó
grabada esa despedida, nuestra despedida.
Mi tiempo es el tuyo, vamos al tiempo, al ritmo que marcan las agujas de la vida, que dan vueltas sin parar, señalando las horas desde el primer segundo que me fijé en ti y ya no pude dejar de hacerlo. Creía que era yo, pero has sido tú la que me ha conquistado, sin armas, sin peleas, sin batallas, tan sólo con tu mirada, tu voz, tu sonrisa y tu palabra.
Reflejos de farolas en la mar
rasgan la noche.
Una gaviota trasnochadora vuela
en silencio a su nido.
Olas mansas se mecen suavemente
en la orilla.
Peces soñando en colores
aventuras marinas.
Un pulpo abrazado a la roca, a
modo de almohada, cierra los ojos hasta mañana.
Reina la paz en el reino de la
noche sin que nadie la soliviante.
Los pensamientos vagaban solos, los de ella quizás a más velocidad, los de él con tranquilidad. El maestro tiene que enseñarle mucho más, a ser más tranquila y disfrutar de esta vida. Pero la alumna hoy está inquieta, él le falta, falta su mirada, su palabra, sus manos, falta su empuje, su tranquilidad y optimismo, falta su compañía, faltan los besos que ella tiene que dar. ¿Acaso el amor siempre quiere más?
Y tengo que seguir como si nada, pero es todo: Mi pareja, mi compañero, mi amigo, mi consejero, mi ayudante, mi novio, amante, esposo, mi vida. Pero tantas ataduras envuelven mi vida que prefiero no pensar.
Adela Santurce
He de reconocer que estoy muy a gusto contigo, incluso cuando no estoy contigo o no estás conmigo, que viene a ser lo mismo, pero que no es igual. Cuando estás delante de mí, o a mi lado, disfruto de tu presencia y cuando no estás, ni delante ni al lado, siento que estás detrás y no noto tu ausencia. Es algo que sólo me pasa contigo, y conmigo.
¿Qué será lo que sucede que otra noche me desvelo? Cada vez las horas son antes, el tiempo más corto, el silencio me despierta, las sábanas se atascan y no paro de dar vueltas. ¿Qué llevará mi mente por esos mundos subterráneos que me hace acordarme de que él no está a mi lado?
Adela Santurce
El hecho es que quiero intentarte hasta que me salgas bien, no quiero pasar más vidas buscándote, quiero acabar lo que una vez iniciamos antes de quedar perdidos. En esta vida que siento ahora, quiero terminar el último capítulo, caminar contigo hasta el último día y cerrar, por fin, el libro de nuestra vida juntos.
Mientras amaneces, vestida de escarcha, yo iré preparando el café y las tostadas de aceite y miel. Te daré los buenos días, como cada día, envuelto en aromas de ensueño que te harán revivir. Despertarás con esa sonrisa callada, propia de ti, y con ganas de comenzar el día sin importarte qué día es. ¡Buenos días!
Llegó el postre típico y volvieron a jugar como dos niños chicos a ver quién comía más. Sí, la culpa la tuvieron aquellas pastas típicas del lugar, ya ni me acuerdo del nombre, pero parecían flotar, apenas pesaban, cargadas iban de aire, el aire que nos haría volar.
Extracto de "El
encuentro", de Adela Santurce
No pienses mal y así no acertarás. Porque todo tiene una explicación, incluso lo inexplicable, siempre y cuando queramos darla y alguien esté dispuesto a escuchar, aunque a veces es mejor callar y dejar que hable el silencio, suele ser más elocuente.
Quiero decir, que quiero decirte tanto, que no sé qué decirte, me dijo, y yo tampoco supe qué decirle. Permanecimos callados, atentos, mirándonos a los ojos que hablaron, tímidamente, por nosotros.
Por un lado va tu corazón y por otro tu mente. A veces se encuentran y se ponen de acuerdo con lo que uno siente y el otro piensa. Pero frecuentemente cada uno tira por su sitio y no hay manera de que tú sepas lo que realmente quieres ni yo por dónde vendrán los besos, o los tiros.
A estas alturas de mi vida todavía soy capaz de sorprenderme, de sentir tanto como siempre había imaginado, y no has sido un sueño, eres muy real.
Esa historia tuya también es mi historia, porque llegaste a mí sin esperarlo y cuando más te necesitaba. Necesitaba a una MUJER que me hechizara con su mirada, su cuerpo y su energía. Me agarré a ti y desde entonces no quiero soltarme, porque sin ti yo también naufragaría.
No te vas de la cabeza, tampoco quiero que lo hagas, mi cabeza se deja llevar, las ideas vienen solas, la imaginación sale a flote y me veo y te veo, y pienso en escenas, vividas y deseadas, tengo ganas… entonces el corazón pega un salto y me digo, respira, respira, no pienses, es un sueño, no ha llegado, no ha pasado. Pero tengo ganas de ti. Me meto en la cama y me dejo llevar...
Aquel niño que fui todavía merodea dentro de mí, a pesar de los años y de todo lo vivido desde entonces hasta aquí. Se nota en la mirada, en la calma y en el silencio, también en la soledad elegida y en tu felina compañía que no cesa desde el primer día que te conocí. En el fondo seguimos siendo unos niños que no tuvieron más remedio que crecer.
Con sólo mirarme no necesitas
decir nada, porque hay dos palabras que leo en tu mirada. Con sólo mirarme no
necesitas decir nada, porque esa lágrima ilumina tu mirada.
Cuando volamos en avión nuestras almas se sienten como en casa, creen que ya están en el cielo y luego cuesta mucho hacerles aterrizar. Por favor, tened mucho cuidado con ellas, que no se os despisten.
Deseos que son sueños y realidades. Camino de ida y vuelta. Escenarios que hacen posible el encuentro. Horas en islas aisladas. Miradas, silencios, sonrisas y alguna lágrima. Palabras siempre y llamadas cercanas. Ahora queda la noche dormida y escucho tu respiración en calma.
Me gustaría estar a tu lado y dibujar tu rostro y todo tu cuerpo con mis dedos, para que cuando no estés conmigo pueda recordarte con solo mirar mis manos.
Y al final de la jornada hacemos caja, arqueo. Comprobamos que, tras los cobros y pagos registrados, coincide el saldo que arroja la máquina con la suma de los billetes y monedas que acabamos de contar. Cuadre o descuadre, porque falte o sobre dinero, son las opciones posibles. Y también es posible hacer la cuenta de aquello que hemos vivido en las últimas veinticuatro horas. Reflexionar unos minutos para sacar las conclusiones que nos ayuden a comenzar un nuevo día con la caja vacía, pero llena de posibilidades.