La niebla está al otro lado de la ventana, pero hay también una niebla interior que cala, es como llorar para adentro, tragarte las lágrimas sin que se vean.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
La niebla está al otro lado de la ventana, pero hay también una niebla interior que cala, es como llorar para adentro, tragarte las lágrimas sin que se vean.
Entre nubes anda la Luna intentando esclarecer la madrugada. Dar luz a nuevo día mientras despierta el Sol en su morada.
A tu lado todo es posible, incluso lo imposible, pues eres como aquella hada del cuento que con su varita mágica transforma los sueños en realidad.
Muchas veces, a pesar de las advertencias, nos obstinamos en tomar el camino equivocado. Cuando esto sucede no queda más remedio que dar marcha atrás y retomar la senda que traíamos hasta aquí. Hay trayecto por delante para avanzar y recuperar el tiempo perdido.
El mejor homenaje que podemos rendir a nuestros seres queridos, que habitan en el infinito, es continuar afanosamente con nuestras vidas e intentar ser felices cada día.
A cielo abierto, en la ciudad de los muertos, respiro la paz que no encuentro entre los vivos. Desde siempre me encantó ir allí, pasear por sus calles, leer las lápidas, aspirar el aroma de ciprés y sentirme, todavía, muy vivo.
A menudo se hace necesario un buen lañador para restañar las heridas que la vida nos va infligiendo.
De gris se visten las sombras, no encuentran otro color, ni lo quieren. Siempre fue así, desde que se hizo la luz y comenzaron a proyectarse. Puedes verlas a cualquier hora del día, y de la noche. Tu sombra te acompaña a todas horas, nunca te abandona, aunque no la veas está ahí, fiel a ti y a tus movimientos. Podrás cambiar por dentro, o por fuera, pensar de una manera, o de otra, caminar solo, o acompañado, ella no te fallará, estará a tu lado, porque, si hay luz, es infalible. Yo, si me dejas, quiero ser tu sombra y que sientas que estoy ahí, a tu vera.
A veces me desdoblo y no consigo distinguir quién soy yo y quién es él, aunque para ti, querida fotógrafa, soy el mismo, pero duplicado.
Tus palabras son un gozo para mi lectura, pues me haces protagonista de lo que más quiero: tú. Estar contigo es mi máxima aspiración y el deseo mejor cumplido. Juntos somos todo, porque nada nos falta, amor.
Puede más el ánimo que el desasosiego, la alegría que la tristeza, el goce que el dolor, la esperanza que el miedo, el amor que el odio.
Lo peor que nos puede pasar es que no nos pase nada. Pasar por la vida como si no hubiésemos nacido y morir sin estrenar siquiera un suspiro.
Tus vientos son los que me llevan, hinchan mis velas y me conducen a ti. No hay distancia que lo impida ni olas gigantes que no pueda atravesar, tal es mi determinación.
Queramos o no, formamos parte del paisaje. Nada nos es ajeno, reflejo somos de lo que nuestros ojos ven.
Hay que intentar levantarse cada mañana con el espíritu de disfrutar del último día de tu vida, porque la vida, a pesar de todo, es un regalo y hay que vivirla plenamente.
Verdaderamente, si amasemos a los demás como a nosotros mismos, no caeríamos tan frecuentemente en desplantes, ofensas y malas contestaciones; nuestra vida social sería otra bien diferente y el mundo respiraría mejor, con aires más puros. Es cuestión de actitud, de vernos reflejados en los otros y ofrecerles todo aquello que poseemos para que nada nos sobre. Amén.