La noche fue ventosa y el viento silbaba por encima del tejado. Llegaron los sueños volando, pero ninguno quedó en mi memoria. Mi mejor sueño eres tú, incluso antes de conocerte, pues, como sabes, desde mi juventud ya te había imaginado.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
La noche fue ventosa y el viento silbaba por encima del tejado. Llegaron los sueños volando, pero ninguno quedó en mi memoria. Mi mejor sueño eres tú, incluso antes de conocerte, pues, como sabes, desde mi juventud ya te había imaginado.
Desde tu ventana, arde el cielo al amanecer y las brasas del amor caldean esta fría mañana en La Mancha.
Cualquier día puede serlo, pero en unos hay más probabilidades que en otros, espero y deseo que hoy lo sea para todos.
Entre nieblas, termina la noche y comienza el día. Atrás quedan los sueños atrapados en sábanas frías, mientras los pasos avanzan, solitarios, abriendo la vía.
Cometer errores es humano, que te juzguen sólo por ellos, sin tener en cuenta tus aciertos, también lo es. Hay mucha humanidad en el mundo de los errores.
Hay una atracción, una conexión inexplicable que nos reúne y que no podemos ni queremos extinguir, porque nunca antes, ni tú ni yo, la habíamos sentido. Hay quien no lo entiende ni lo comprende, pero así es, desde el primer momento y no tendrá fin.
En mis sueños estabas tú mucho antes de conocerte y ahora que te conozco no puedo dejar de recordarte.
No sé si este es real, de rey, o se trata de un impostor más. Sea como fuere, parece ser que, un año más, han llegado repartiendo ilusión, alegría y felicidad. Enhorabuena a todos ellos y a los destinatarios de su generosidad.
Día 1, comenzar el año como si nada hubiera pasado. Empezar de nuevo olvidando lo antiguo, aquello que ya no nos sirve. Mirar hacia adelante, pues no hay tiempo que perder removiendo las arenas movedizas de nuestra mente. Estar con quien quieres estar, a gusto, intentando comprender y echar una mano, o las dos, cuando haga falta, aunque nadie nos lo pida. Ser tú sin hacer daño, pero sin que te avasallen. Darlo todo a cambio de lo que quieran darte, porque se lo merezcan. No hay excusas que valgan cuando hay mucho en juego. Día 1, el primero del año.
Por San Silvestre, corriendo, se nos va el año. Para unos fue bueno y para otros malo, al resto, tal vez, los dejó indiferentes. Por suerte, para mí fue inolvidable, ojalá pueda decir lo mismo el año que viene.
Es complicado mirar más allá, o más atrás, y más acá, a la vez y que salga todo enfocado. Dos palabras, escritas, pronunciadas, leídas, escuchadas y sentidas, lo dicen todo.
En mi belén caben todos, no hay límites ni restricciones, ideas ni religiones que afrentar, basta con querer estar y respetar a los demás.
Antes de que tú me escribas, te escribo yo. Negro sobre blanco con música de blues. Los planes se desbaratan sin querer. Lo que iba a ser, ya no puede ser. Ser, estar o parecer, nos decían, pero lo nuestro es otra cosa. No hay palabras, o las hay todas. Ordenadas o desordenadas, qué más da. Lo que sí pudo ser, entre tú y yo, ya lo es. Lo es, para mí, desde el primer soplo de viento tramontánico, ese que me puso loco de desatar. Y espero que lo siga siendo para ti, pues ya no imagino mi vida sin ti. Por eso, antes de que tú me escribas, te escribo yo, buenos días amor.
Debemos recuperar la inocencia, el candor que nos permita contemplar el mundo tal y como lo hemos imaginado de niños.
Hay señales que avisan de un posible cambio en la trayectoria de tu vida. Seguir recto por el camino que traes o tomar un desvío que no sabes a dónde conduce, pero que llama tu atención y despierta tu intuición.
Lucía el árbol con todo su esplendor en la noche mágica. Recuerdo y memoria de ritos paganos del solsticio de invierno, de fiestas saturnales y del nacimiento del Sol Invictus. Ahora es Nochebuena y vamos a celebrarlo por el rito cristiano, mañana el tiempo dirá.
Después de la niebla hay una mañana fresca donde el sol promete, calienta, da luz y esperanza. Hoy, más que el resto de otros días y noches, donde la ilusión de algunos, la añoranza de otros y las promesas de muchos inundan ese corazón que late, lento, rápido, rítmico y a su albedrío. Donde reúne a familias de todo tipo, cobija al solitario y da calor al que no tiene techo ni un trozo de pan con el que alimentarse. Así se presenta ese día en Albacete, me dice Adela y aquí lo cuento.
Loco de atar estaba, pero andaba muy suelto y no había manera de que entrara en razón. Sus razones tendría, digo yo.
Hay otras formas de llamar sin llamar la atención, pero no son tan nostálgicas. Si quieres entrar, coge mi mano y llama.
Hay una ventana que se abre al infinito y un mar azul intenso y luminoso por delante. Detrás estamos tú y yo contemplando el espectáculo y sintiendo que la vida nos lleva sin querer, ¿Quién sabe dónde?, pero queriendo tanto.