Para no perderte, seguir las indicaciones es lo más apropiado, aunque pisar terrenos inexplorados, tiene su recompensa.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Para no perderte, seguir las indicaciones es lo más apropiado, aunque pisar terrenos inexplorados, tiene su recompensa.
Tras una breve charla, junto al río de Portocelo, ella siguió su camino y yo retomé el mío, aunque más adelante volvimos a encontrarnos, de vuelta ya los dos, yo de muchas cosas y ella de unas cuantas menos.
En esta vida cada uno llevamos nuestro propio camino, a veces solos y otras acompañados, pero nadie va a caminar por ti.
En los pueblos de las costas gallegas los cementerios miran al mar y sus moradores gozan de las mejores vistas, del rumor de las olas, del canto de las gaviotas y de una paz infinita y eterna.
A pesar de la gran herida que lleva dentro, la encina derrocha vitalidad. La naturaleza nos enseña a ser fuertes y a sobreponernos ante las dificultades. No te quejes y sigue adelante.
Si el camino es recto, todo es más previsible, pero cuando se tuerce no sabes qué o a quién te vas a encontrar.
Por mucha cuerda que le des, siempre se sentirá atada a ti. Por eso es mejor soltar amarras y que navegue libremente.
Cuando no distingues el mar del cielo, sabes que salvamento marítimo vendrá, si fuera necesario, al rescate.
Podríamos decir que el amado es el que vuela,
la amada es la que está fija. Pero de su noche hace luz, la que necesita para
que la ausencia no sea como tal. Es un esclarecimiento de lo que es el amor
hecho verso.
Pero los versos salen de la ausencia. Más yo ya
no estoy ausente, vivo muy presente en mí hoy, espero que el resto de días
también. He descubierto que la lluvia barre el polvo de los días y que las
señales que me mandan las circunstancias es lo más valioso para salir de la
ausencia. Porque sólo en mí hay cabida para saber que la fuerza de voluntad me
hace libre.
Éste es mi verso. Cómo yo estoy hoy. Creo que hace muchos días que no estoy tan bien. Feliz viaje.
Con el paso del tiempo y de los sucesos de la vida, forjaron una gran enemistad. De tal modo que compartían esquina en las tardes de verano, sentadas en sus respectivas sillas, pero dándose la espalda cómo buenas antagonistas.
Cuando la calle se bifurca y no sabes a dónde ir: ¿Qué camino eliges? ¿El de la razón o el del corazón?
Quiso sentirse protagonista, y con el desparpajo propio de su edad, caminó por la alfombra blanca en dirección al altar, no le importó que los novios anduvieran con la ceremonia del matrimonio, era su momento de gloria y no lo iba a desaprovechar.
Si las cosas hubiesen sucedido de otra manera, seguramente ahora no estaríamos aquí. No somos dueños de nuestros destinos, en todo caso torpes y desorientados conductores de nuestras vidas. Porque el destino es algo que no está escrito, más bien se trata de un guion improvisado al albur de las circunstancias que se nos presentan a cada momento. El caso es que estamos aquí y aquí seguimos esperando el próximo destino.
Pasan las nubes y pasan los años, pasan también las aves volando. Pasan las gentes y pasan sus modas. Pasa todo lo que pasa y al final, salvo la piedra, nada, ni nadie, queda.
Cada día que pasa es un día menos o un día más, según lleves la cuenta. Hasta que un día caes en la cuenta de que tu tiempo se acaba cuando parece que empezó ayer. Echas la vista atrás y eras un niño o una niña con ganas de crecer. Ahora eres un viejo o una vieja consciente de lo fugaz de la vida y que luego a luego aparecerá el cartel de FIN. En fin, todo lo que empieza acaba y ojalá que tu película haya sido de interés.