Compartimos las mismas raíces, pero cada uno crece a su antojo, y siempre, de alguna manera, permanecemos unidos.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Compartimos las mismas raíces, pero cada uno crece a su antojo, y siempre, de alguna manera, permanecemos unidos.
Subir la persiana y asistir a un nuevo amanecer con el Teide elevándose por encima de la isla de Tenerife. Son regalos que nos ofrece la vida cada mañana en cualquier lugar del mundo, en La Palma, sin ir más lejos.
En nuestro afán por conocer, observamos más allá de nuestro planeta, pero sin dejar de mirar y admirar a quien tenemos al lado.
Cualquier amanecer puede ser el último de mi vida o de la tuya, por tanto vamos a vivir el día con toda la intensidad que nos permita.
En torno a la literatura se produce el encuentro, fluye la palabra, se detiene el tiempo y se acortan distancias.
Si todo fuera tan sencillo como girar la llave de la luz para encender o apagar: ¿Qué sentido tendría la vida?
Sentado, a pie o a caballo, cada cual comienza su jornada sin saber a ciencia cierta lo que nos depara.
Enigmática, hermética, críptica o sencilla, natural, clara, evidente... La Poesía, cómo expresión del alma humana, se nos presenta con todo tipo de registros y formatos: escritos, visuales, auditivos, olfativos, gustativos, táctiles, sensoriales, racionales, abstractos, espirituales... La Poesía lo es todo sin dejar de ser nada.
Aunque no entremos, la puerta nos anticipa lo que podemos encontrar dentro, y si se trata de una puerta doble, doblemente podrá ser nuestra sorpresa.
Hay unas fronteras físicas y otras imaginarias, tal vez estas últimas sean las más difíciles de cruzar.