Tal vez, considerar grande o pequeño a alguien, es cuestión de cercanía/lejanía.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
La lluvia conforma el paisaje, tanto exterior cómo interior. Un llanto que alimenta a árboles y plantas, sin discriminación, y empaña el alma.
Compartimos las mismas raíces, pero cada uno crece a su antojo, y siempre, de alguna manera, permanecemos unidos.
Subir la persiana y asistir a un nuevo amanecer con el Teide elevándose por encima de la isla de Tenerife. Son regalos que nos ofrece la vida cada mañana en cualquier lugar del mundo, en La Palma, sin ir más lejos.
En nuestro afán por conocer, observamos más allá de nuestro planeta, pero sin dejar de mirar y admirar a quien tenemos al lado.
Cualquier amanecer puede ser el último de mi vida o de la tuya, por tanto vamos a vivir el día con toda la intensidad que nos permita.
En torno a la literatura se produce el encuentro, fluye la palabra, se detiene el tiempo y se acortan distancias.
Si todo fuera tan sencillo como girar la llave de la luz para encender o apagar: ¿Qué sentido tendría la vida?
Sentado, a pie o a caballo, cada cual comienza su jornada sin saber a ciencia cierta lo que nos depara.