Tarde o temprano desembocamos en la mar. San Juan de Luz, por ejemplo.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Cuando las sombras de los troncos de los árboles se transforman en raíces, salen del cuadro para atraparte.
Tan sólo necesitas tu cuerpo para expresar cualquier sentimiento y para representar todo aquello que te rodea, incluso el vuelo de un búho.
Pocos lugares hay más limpios, tranquilos y floridos que los cementerios. Tendríamos que visitarlos con más asiduidad y no esperar a la muerte para habitarlos definitivamente.
Nunca seremos más jóvenes que ahora, pero sí seremos más viejos que antes, hasta el punto final que seremos nada.