Ojos brillantes deslumbran,
como faros en la noche,
mis ojos.
Mirada,
limpia y clara,
que ilumina tu rostro
cada mañana.
Fuego,
cálidas llamas,
arde y no quema
al final de la tarde.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa