miércoles, 18 de noviembre de 2015

Dando la vuelta.


Nos gusta darle la vuelta a las cosas. No para verlas mejor, ni peor, sino para verlas desde otro punto de vista. Y visto lo visto no hay nada más que ver ni que decir tiene.

martes, 17 de noviembre de 2015

Flores blancas,


Flores blancas de otoño,
vestidas de novia,
atraen la mirada de fotógrafos despistados
y anuncian un invierno nevado.

Flores que te envío por el aire,
a modo de desagravio,
para limpiar mis palabras
manchadas aquella noche desafortunada.

Colócalas en un recipiente plateado
y riégalas con tu llanto,
y si marchitan,
como un amor oxidado,
te enviaré otras que enciendan tu ánimo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Puerta giratoria.


¿Cuántas mujeres, y cuántos hombres, quedan atrapadas en la puerta giratoria, sabiendo que sus vidas, de puertas adentro, no tienen sentido y temerosas de salir a conquistar un futuro incierto? 

domingo, 15 de noviembre de 2015

sábado, 14 de noviembre de 2015

¡Cuidado con las sombras!


Una sombra que se arrastra. Que huye del árbol que la proyecta. Que busca una pared para levantarse. Que la encuentra. Que agarrándose fuertemente con sus ramas secas consigue ponerse de pie. Que ahora ya no es sólo una sombra, sino un árbol más. Algunos pájaros vienen a posarse en él, sin percatarse de lo imposible de su empeño. Un perro levanta la pata y orina en el tronco, manchando la pared. Y un intrépido grafitero, atento a todo lo que ven sus ojos, dispara un bote de pintura aerosolada, utilizando la sombra como plantilla, y consigue transmutarla definitivamente en árbol. ¡Cuidado con las sombras!

viernes, 13 de noviembre de 2015

jueves, 12 de noviembre de 2015

La hojita.


Era cierto. El otoño las cuidaba, hacía lo que podía para mantenerlas vivas. Las trataba mejor que nadie, las mimaba, las quería a todas por igual. No quería perderlas, a ninguna. Eran sus amigas y prefería verlas en el árbol a imaginarlas fundidas con él.
Y ellas le correspondían. Cada vez que lo veían llegar se agitaban y susurraban. Todo el campo las veía y escuchaba esos susurros, eran como canciones de amor que alegraban a todos.
Pero sí, inevitablemente el otoño seguía haciendo su trabajo y por mucho que quisiese ver a sus hojas pegadas al árbol, llegó ese día en el que les tocó caer. Cuando lo vieron aparecer, aunque ya no se les notaba, se volvieron a poner coloradas. Es lo que tiene el amor! ... y cayeron, una tras otra, a su lado, encima de sus pies, las más atrevidas se posaron un momento en su hombro, y así, una a una fueron cayendo todas.
Pero una, solo una pequeña hoja, la más pequeña, se quedó arriba colgada del árbol. Era una hoja de las que más desapercibida pasaba pero era la hoja que más enamorada estaba del otoño. Durante todo el tiempo, mientras sus compañeras coqueteaban, ella se dedicaba a pensar y sin dejar de mirarlo pensaba y pensaba la forma de mantenerse para siempre unida al árbol para poder verlo pasar cada día. No conseguía descubrir cómo hacerlo y cada día se sentía triste y se resignaba.
El día que todas empezaron a caer, ella con sus ojos cerrados se resignó a su suerte. Procuro no mirar para no ver, no moverse para no sentir, procuró no latir...

Un silencio absoluto se adueñó del campo. Después, las pisadas de un humano, a continuación el sonido de un rastrillo y algún llanto apagado de alguna hoja suelta y después otra vez el silencio. La hojita se quedó helada. ¿Dónde estaba?, no se atrevía a abrir los ojos ni tan siquiera a moverse. Pero entonces sucedió algo: escuchó su brisa y sintió sus caricias....era él, su otoño. Abrió los ojos y allí estaba, seguía colgada del árbol, y bailó, sin parar, el amor que sentía por su querido otoño había obrado el milagro, permanecería en el árbol, como poco hasta la siguiente estación en la que otras hojas volverían para hacerle sombra. Mientras tanto ella sería la única que seguiría viéndolo y amándolo. 

LR

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Hojas rojas.


El otoño seguía haciendo su trabajo mientras, de vez en cuando, observaba cómo las hojas se ponían coloradas al sentir su mirada. Sabía que tarde o temprano caerían rendidas a su encanto y que en un profundo sueño se fundirían con él.

martes, 10 de noviembre de 2015

Cristales rotos.


Como un imán que atrae sin saber bien porqué, una poderosa fuerza me detuvo delante de esa misteriosa puerta. Por un instante pude sentir el vacío que llena un alma abandonada. El silencio, la oscuridad, rota por la luz que se filtraba a través de otra ventana, y la calma de la derrota inundándolo todo. Imaginar que allí dentro corrió la vida y que ahora tan sólo unas esqueléticas arañas tejen redes para pescar su sustento. Sentí que un cristal se me partía por dentro. El ladrido de un perro callejero despertó mi hechizo y me devolvió al camino.

lunes, 9 de noviembre de 2015

El amante japonés.


Voy paseando sobre una alfombra de hojas, unas secas, otras tiernas, otras ni una cosa ni la otra y las dos cosas a la vez. Camino y pienso, y siento. Noto el aire fresco que me da en la cara. Se está levantando viento, parece que va a llover. Las hojas empiezan a revolotear a mi alrededor. Se mueven cada vez más rápido y alguna que otra sube a mis zapatos. Las piso y es cierto que unas cuantas crujen. Me paro a mirarlas. Si me fijo bien puedo leer lo que hay escrito en ellas, historias del pasado. Éstas son hojas nuevas, pero da igual, cada año se repiten y nos hacen rememorar aquello que ya pasó.Recojo una del suelo, la más bonita, todavía no está seca del todo, pero casi. La voy a poner entre las páginas del libro que me estoy leyendo ahora: "el amante japonés", me servirá de marcapáginas hasta que se seque y se rompa, y mientras tanto, cada vez que abra mi libro y vea la hoja, lo recordaré, a él, a ese amigo que me susurra al oído lo que quiero escuchar: palabras, frases, historias y sentimientos , a ese amigo que escribe para mí alguna que otra vez, a él, que me acompaña en las buenas y sobre todo en las malas. Me recordará las veces que está a mi lado sin estar y las que está estando, pero sobre todo me hará soñar, soñar y desear que llegue el día en el que una de esas hojas entre por mi ventana, me acaricie suavemente la cara y me susurre al oído lo mucho que me ama.
LR

domingo, 8 de noviembre de 2015

sábado, 7 de noviembre de 2015

viernes, 6 de noviembre de 2015

Hojas crujientes.


Hojas crujientes alfombran mi camino. Hojas que llevan escritas palabras sentidas y que al pisarlas lloran. Hojas que cuentan historias pasadas, de otros lluviosos otoños. Hojas que a mi paso se las lleva el viento y van a parar a tu ventana. Hojas que llaman para que les abras. Hojas que entran y acarician tu cara. Hojas que susurran a tu oído lo que me pasa. Hojas, tristes hojas de otoño te aman.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Flash.


Y cuando menos te lo esperas, a contraluz, el Sol, o el amor, dispara su potente flash deslumbrando tu camino.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Cuesta arriba


Giramos la cámara, de la misma manera que hacemos con nuestros pensamientos negativos, y el camino se nos pone cuesta arriba.

martes, 3 de noviembre de 2015

Ruinas.


Incluso aquello que nos parece una ruina también tiene su encanto, el encanto de una vida desgastada por el abandono y el paso del tiempo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

domingo, 1 de noviembre de 2015

Pasos en falso.


Antes de dar un paso en falso, que comprometa tu vida, comprueba que el terreno que pisas soporta tu imprudencia. Si es así echa a andar sin miedo, y si no lo es atente a la consecuencia.

sábado, 31 de octubre de 2015

Mirando de soslayo.


Si miramos hacia atrás, de soslayo, veremos reflejadas, en barrocos retrovisores, escenas sorprendentes. Un espejo transformándose en un lienzo vidriado, en una pantalla de cine, en el efímero reflejo de la vida que discurre delante de él. Conviene por tanto, de vez en cuando, mirar hacia atrás, a través del espejo, para comprender lo que nos está pasando.

En el camino.


Tu camino comienza y termina dentro de ti, no necesitas ir más lejos.

viernes, 30 de octubre de 2015

Vasos comunicantes.


Como vasos comunicantes, compartimos la esencia que nos llena y complementa. Lo que yo pierdo tú lo ganas, ganas inteligencia, juventud, belleza y presencia. Contigo aprendo a conocerme y a reconocerte. En los malos momentos, cuando se nubla tu mente, soplo con fuerza mi viento que la despeja. Y cuando los tiempos son buenos, la risa nos ilumina por dentro y por fuera. Decir algo más sería volver a decir lo mismo, pero con otras palabras. Por tanto me callo hasta que amanezca.

jueves, 29 de octubre de 2015

En las cuatro esquinas.


En las cuatro esquinas del cielo, sin prisa, te espero. Puedes subir cuando llegue tu hora, en ascensor o que ángeles alados te eleven. Nos adentraremos juntos, de la mano, en la vida eterna. Nubes algodonadas nos llevarán volando a las estrellas. Recorreremos todo el universo hasta los confines de los agujeros negros. Y si algún día, hartos de flotar en el tiempo, decidimos regresar a este planeta, aprovechando un viaje del Inserso, recordaremos felices nuestras increíbles historias

miércoles, 28 de octubre de 2015

Me gusta.

Me gusta tu olor a madera, a libertad, tu amor a la naturaleza y a la fotografía.
Me gusta tu corazón y tu alma, eso que parece frialdad pero que no lo es, eso que parece que dices: “yo paso y casi todo me da igual", pero que quienes te conocemos bien sabemos que es mentirijilla.
Me gusta también esa pizca de locura y de "despistao", un poquito más cada día.
Me acuerdo de ti cuando camino, cuando voy en el coche escuchando música, o en mi trabajo… y tu recuerdo me trae paz, me relaja y me tranquiliza, me frena, a mí que soy un torbellino, me frena.
Recuerdo a cada rato tu sonrisa y la que me provocas a mí, con esa forma de ser tan tuya y tan diferente a las demás, diferente a todas las que he conocido nunca.
Admiro tu felicidad y tu fortaleza ante la vida, la simplicidad con que lo ves todo.
Me gusta ser tu amiga y que tú seas mi amigo.
Quisiera que nuestros pies siempre caminaran juntos y entraran en el agua a la vez.
Me estás ayudando a caminar y eso es algo que nunca se olvida.

L.R.

martes, 27 de octubre de 2015

lunes, 26 de octubre de 2015

Calle de la vida.


"En la calle de la vida me pierdo, sin remedio. Y no porque no sepa bien a dónde voy, que no lo sé, sino porque a cada paso que doy me entretengo".

sábado, 24 de octubre de 2015

En el hotel.


Horas después de abandonar la habitación del hotel todavía flotaba en el aire el misterio de la noche anterior. Como olas de un mar que busca la calma, así quedaron impresos en sábanas blancas los vaivenes de dos cuerpos náufragos que se agarran el uno al otro para mantenerse a flote. A través de los ventanales, testigos de un largo amanecer, la luz dejaba al descubierto las huellas de una misteriosa historia de amor. Muy a mi pesar tuve que limpiar y ordenar este escenario, pues otros viajeros esperaban tomar posesión de él para dar vida a nuevos guiones en blanco.

viernes, 23 de octubre de 2015

De vuelta.


Intento escapar de mi realidad. No porque me disguste sino simplemente por cambiarla y experimentar nuevas sensaciones. Pero siempre el destino me devuelve al mismo lugar, al punto de partida, a mí mismo.

martes, 20 de octubre de 2015

Paseando.


Lo peor que nos puede pasar es que no nos pase nada. Pasar por la vida como si no hubiésemos nacido y morir sin estrenar siquiera un suspiro.

lunes, 19 de octubre de 2015

Otoño.


Otoño, lluvia de hojas cae, desnudando árboles que entran en cíclico letargo, y viste nuestra presencia de amarillos y ocres.

viernes, 16 de octubre de 2015

Encierro.


Encerrarnos dentro de nosotros no garantiza encontrarnos, pero conviene hacerlo, de vez en cuando, para aislarnos de tanto ruido: la soledad es silencio.

jueves, 15 de octubre de 2015

Descorche.


Dieciséis años ha necesitado este vino navarro para salir de su botella y alegrarnos los ojos, la nariz y el paladar, con su brillo, aroma y sabor. ¿Cuántos años necesitas tú para darme todo lo que llevas dentro?