¿Qué queda cuando no queda nada?
Queda el recuerdo de una vida
pasada.
Queda el misterio y la nostalgia.
Quedan los huesos y queda el
alma.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa