Cruzamos el Pisuerga y entramos en Aguilar de Campóo, tesoro vivo en la montaña palentina.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Buscando las huellas del Románico, fuimos a parar a la iglesia de San Martín, en Frómista. Las piedras hablan y cuentan historias grabadas a cincel y martillo. Escúchalas.
Vacía y gris queda mi calle cuando te marchas. Contigo va la luz, el color y la alegría de mi vida. En blanco y negro serán mis sueños hasta el día que regreses.
El tiempo que cuenta es el que has amado, el resto es olvido. Me lo dijo un mirlo, de pico amarillo, esta mañana.
Conviene mirar desde todos los puntos de vista, alguno de ellos nos revelará contrastes que rompen con ideas preconcebidas ayudándonos a reflexionar.