La iglesia de los santos Justo y
Pastor, en Olleros de Pisuerga, sorprende porque no es un templo construido,
sino esculpido en la roca. Mística fue la vida de los primeros eremitas y
rupestre su morada.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
La iglesia de los santos Justo y
Pastor, en Olleros de Pisuerga, sorprende porque no es un templo construido,
sino esculpido en la roca. Mística fue la vida de los primeros eremitas y
rupestre su morada.
Uno de los edificios más significativos del románico montañés palentino es la iglesia parroquial de San Salvador de Cantamuda, siglo XII. Abarcable con la mirada, es cómo si pudieras cogerla con las manos. Un regalo para los sentidos.
Medio de comunicación fueron en la antigüedad las torres y espadañas. A toque de campana anunciaban peligro, incendio, peste, muerte, también fiesta y júbilo, llamando a la oración. Hoy otras redes sociales nos sacan de quicio e inundan el aire de mentiras, reproches, miedos y falsedades.
Buscando las huellas del Románico, fuimos a parar a la iglesia de San Martín, en Frómista. Las piedras hablan y cuentan historias grabadas a cincel y martillo. Escúchalas.
Vacía y gris queda mi calle cuando te marchas. Contigo va la luz, el color y la alegría de mi vida. En blanco y negro serán mis sueños hasta el día que regreses.
El tiempo que cuenta es el que has amado, el resto es olvido. Me lo dijo un mirlo, de pico amarillo, esta mañana.
Conviene mirar desde todos los puntos de vista, alguno de ellos nos revelará contrastes que rompen con ideas preconcebidas ayudándonos a reflexionar.