La realidad y la ficción, la verdad y la mentira, el amor y el desamor, complementarios son cómo el reflejo de tu mirada en el estanque.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
La realidad y la ficción, la verdad y la mentira, el amor y el desamor, complementarios son cómo el reflejo de tu mirada en el estanque.
Hay una moda que se repite hasta la saciedad y otra que permanece varada en el tiempo esperando una oportunidad. Atrévete a ser diferente, que no te importe el qué dirán. Lía, frente al cine Torcal.
Buscando mis sombras encuentro tu luz filtrada. Toldos que profundizan la mirada, calles en penumbra, cielos de tela y malla. No voy solo, tu recuerdo me acompaña, pasos perdidos, pisadas que resuenan en mi alma.
Si el paisaje y el momento lo merecen, siéntate y escucha pasar la vida, no tengas prisa, al final todo llega, también el amor, cuando menos lo esperas.
En un viaje planificado conviene saltarse el guion cuando aparece de improviso un cartel anunciando construcciones y parajes singulares. Carreteras secundarias y caminos de tierra nos conducen a donde no llega casi nadie, allí es donde mejor me encuentro.
Un mar es algo más que una masa de agua superficial. Es también un espejo que refleja la vida que se asoma a sus orillas. Cuando estás alegre, son tus ojos mares de risas reflejados en los míos. Yo apenas río, pero me asomo a ellos y te escucho.
Un río es algo más que un curso de agua superficial. Es también un espejo que refleja la vida que se asoma a sus orillas. Cuando estás triste, son tus ojos ríos subterráneos de lágrimas reflejados en los míos. Yo apenas lloro, pero me asomo a ellos y te escucho.
Hay una carretera, estrecha y sinuosa, que conduce al cielo. Tomarla es una aventura, las nubes amenazan, las vacas cruzan. Conducir y parar en cualquier sitio, para sentir la naturaleza, es la recompensa.
Cada vez que paso por tu calle allí te encuentro. No sé quién eres ni cómo te llamas, pero siempre, al pasar, giras la cabeza y me miras con esa mirada azul que me transmite calma.
Diez dovelas conforman un arco de medio punto. De su unión y disposición nace la función que juntas desempeñan, pero si una cae, caerán las otras y con ellas la pared que sustentan. El arco parlamentario sostiene a un estado que puede derrumbarse si las dovelas no se ponen de acuerdo. Arquitectura social en tiempos de crisis. Por favor, cedan y pacten. Gracias.
La iglesia de los santos Justo y
Pastor, en Olleros de Pisuerga, sorprende porque no es un templo construido,
sino esculpido en la roca. Mística fue la vida de los primeros eremitas y
rupestre su morada.
Uno de los edificios más significativos del románico montañés palentino es la iglesia parroquial de San Salvador de Cantamuda, siglo XII. Abarcable con la mirada, es cómo si pudieras cogerla con las manos. Un regalo para los sentidos.
Medio de comunicación fueron en la antigüedad las torres y espadañas. A toque de campana anunciaban peligro, incendio, peste, muerte, también fiesta y júbilo, llamando a la oración. Hoy otras redes sociales nos sacan de quicio e inundan el aire de mentiras, reproches, miedos y falsedades.
Buscando las huellas del Románico, fuimos a parar a la iglesia de San Martín, en Frómista. Las piedras hablan y cuentan historias grabadas a cincel y martillo. Escúchalas.
Vacía y gris queda mi calle cuando te marchas. Contigo va la luz, el color y la alegría de mi vida. En blanco y negro serán mis sueños hasta el día que regreses.
El tiempo que cuenta es el que has amado, el resto es olvido. Me lo dijo un mirlo, de pico amarillo, esta mañana.
Conviene mirar desde todos los puntos de vista, alguno de ellos nos revelará contrastes que rompen con ideas preconcebidas ayudándonos a reflexionar.