Encaje de bolillos hay que hacer para que todo cuadre.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Para cosechar una buena amistad, primero hay que sembrarla y luego estar pendiente de ella, sobre todo en los malos momentos.
Para no perderte, seguir las indicaciones es lo más apropiado, aunque pisar terrenos inexplorados, tiene su recompensa.
Tras una breve charla, junto al río de Portocelo, ella siguió su camino y yo retomé el mío, aunque más adelante volvimos a encontrarnos, de vuelta ya los dos, yo de muchas cosas y ella de unas cuantas menos.
En esta vida cada uno llevamos nuestro propio camino, a veces solos y otras acompañados, pero nadie va a caminar por ti.
En los pueblos de las costas gallegas los cementerios miran al mar y sus moradores gozan de las mejores vistas, del rumor de las olas, del canto de las gaviotas y de una paz infinita y eterna.
A pesar de la gran herida que lleva dentro, la encina derrocha vitalidad. La naturaleza nos enseña a ser fuertes y a sobreponernos ante las dificultades. No te quejes y sigue adelante.
Si el camino es recto, todo es más previsible, pero cuando se tuerce no sabes qué o a quién te vas a encontrar.
Por mucha cuerda que le des, siempre se sentirá atada a ti. Por eso es mejor soltar amarras y que navegue libremente.
Cuando no distingues el mar del cielo, sabes que salvamento marítimo vendrá, si fuera necesario, al rescate.