Mal vamos cuando la única solución es encender una vela y que sea lo que dios quiera.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
El silencio también es una respuesta. Callar puede decir más que el mejor de los discursos. No digas nada, que yo te escucho.
De repente, y como estaba previsto, se para todo, se apagan las luces, cesa el ruido y se acaba la fiesta.
Una ola solitaria trae la mar y llega a nuestra orilla con un llanto de vida, con un futuro por inundar. Bienvenida, Mar.