“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
lunes, 7 de febrero de 2011
Ya no necesito soñar para estar contigo.
domingo, 6 de febrero de 2011
Acordándome de ti.
He pasado el tiempo, sin fin,
Acordándome de ti.
Voy soñando, de nuevo,
Una nueva historia triste,
Pero con final feliz.
Vuelvo, regreso a mí,
No he pasado el tiempo
Sin acordarme de ti.
Voy despertando, de nuevo,
De una vieja historia feliz,
Pero con final triste, sin ti y sin mí.
sábado, 5 de febrero de 2011
Nostálgico paseo por el recuerdo en la ciudad de La Coruña.
Regreso, una vez más, como espero hacerlo en mi último viaje de despedida convertido en ceniza gris tormenta, a mi ciudad-península: La Coruña.
Desde la lejanía, entrando por la carretera que llega de Castilla observaba y sentía ya la nube gris, húmeda y uniforme, que nos envuelve en los días tristes de fina lluvia y densa bruma; en esos días que, mirando al horizonte, no distingues el cielo del mar y sólo observas una cortina cenicienta donde el cielo se intuye por el vuelo y el canto de las gaviotas que, anunciadoras de tu destino, cruzan de Orzán a los Cantones envolviendo a la ciudad con su característico sonido acompasado.
Ciudad de Cristal porque, en los días o momentos en que el Atlántico lo permite, el sol brilla con un halo mágico y transparente y nos devuelve la ilusión y la esperanza en un presente inmediato, cálido y luminoso.
Ciudad donde nadie es forastero. Ciudad portuaria que acoge a toda las almas sin preguntarles su origen, su condición, ni su destino.
Sabes que yo no nací aquí por primera vez (nacemos en cada momento en el que nos sentimos vivos de felicidad o muertos de tristeza, el resto del tiempo transitamos de un lugar común a otro), venía de La Mancha, otro océano de tierra parda sin horizontes limitados; pero volví a nacer en tus empedradas calles y en tus frías playas; porque sufrimos un nacimiento físico en el lugar donde tu madre decide, aliada con la naturaleza, acompañarte en el desembarco a este mundo en principio hostil; pero también nacemos cuando somos conscientes de nuestra existencia, y en ese momento el destino elige la ciudad idónea con nuestro carácter y nuestros sentimientos.
Aquí llegaba por primera vez con la nostalgia de mis seres queridos, por la pérdida de Javier, que trágicamente partió en busca de: “un cielo nuevo y una tierra nueva porque la primera tierra y el primer cielo desaparecieron” para él y se nublaron para nosotros; y la incertidumbre del territorio comanche que representaba el ejército de la España postfranquista de 1980.
Mi cuerpo y mi alma, acostumbrados al aislamiento interior, (de niño, cuando la enfermedad prefirió dejarme vivir, vagaba por los pasillos de casa con la cartera repleta de trastos personales indiferente a todo lo que me rodeaba, encerrado en mi mundo imaginado; hasta la adolescencia en que la muerte nos dejó escapar de un accidente de tráfico camino de La Marina) iban a superar otra prueba de resistencia psicológica; otros no lo lograron y el suicidio se los llevó por delante, eran baratos para la Madre Patria que tanto los amaba.
En Santo Domingo nos alojaron a pensión completa con salario de mil y poco pesetas, nos cortaron el pelo y las alas de libertad que habían crecido en la Universidad manifestándonos a favor de la democracia, en contra de las injusticias y de otras causas perdidas, era el momento, era la Transición.
El Caudillo nos recordaba en su “Testamento Político”, visible en lugar destacado del cuartel, y después de cinco años de su muerte que alivió a muchos y entristeció al resto, el amor debido a la Patria y a los valores del Nacional-Catolicismo. Al año siguiente, un 23F, Tejero montaría su berlanguiano espectáculo circense en el gran teatro de la política española.
Los atentados de ETA (con algún etarra infiltrado entre nosotros) y de los “Nacionalistas Galegos” le daban un toque de aventura a nuestra labor en las guardias de cetme, litera y calimocho.
Maniobras orquestales en la playa de Covas (simulábamos el ruido de las ametralladoras golpeado las cajas vacías de munición) y en Piedrafita dando apoyo logístico a la Brigada Paracaidista.
La ciudad, sede de la Capitanía General de la VIII Región Militar (luego llegarían las Autonomías), era un gran cuartel con la Policía Militar pisándonos los talones, dispuesta a amargarnos los momentos de desintoxicación cuartelera. El trabajo creativo y conciliador de su insigne alcalde D. Francisco Vázquez se manifestaba día a día y anticipaba la transformación en una gran ciudad, moderna, cultural y de la moda.
Trabajo en tareas administrativas, juzgado y reclutamiento, en la Maestranza de Artillería (hoy sede del Rectorado de la Universidad), con vistas al mar y al dique que separaba nuestro arresto militar del vuelo de las gaviotas, que todas las mañanas acudían alegres a recibir los chuscos del desayuno que, condescendientes, les arrojábamos. Tan sólo el almuerzo de mediodía pasaba con nota alta los cánones gastronómicos elementales.
Pronto surgió, como en la cárcel, el grupo afín que te apoya en momentos delicados para defenderte de otros lobos humanos dispuestos a sobrevivir a costa de cualquier cordero despistado.
La Literatura sirvió de nexo de unión de jóvenes inquietos: Facundo, Bernabé, Nacho, Manrique y algún otro que no recuerdo, que buscaban en los libros la libertad que la disciplina militar nos robaba: Hesse, Kafka, Nietzsche, Mann, Camus, Sartre, nos ayudaban a soñar en las noches de guardia y en las tardes perdidas en escondites secretos. La tertulia, el ejercicio físico para mantener el tono muscular y los poemas, que salían de nuestras almas inquietas y compartíamos en el grupo, nos permitían mantener una cierta dignidad, protegidos y amparados por el sexagenario comandante Casal que anteponía la cultura y la charla inteligente, envuelto en humo holandés de su pipa, a la ortodoxia militar. La Voz de Galicia nos mantenía informados y nos transmitía el alma y la cultura gallega, que quedó grabada con sangre indeleble en nuestros cerebelos.
En cuantas ocasiones recorrimos juntos la Calle de los Vinos; nos despojábamos de la indumentaria verde en el Brisas (magistral el bocadillo de tortilla de patatas con pimientos), y de civiles camuflados iniciábamos el itinerario perfecto: En la Bombilla con el pincho de tortilla, las cerillas del Cerillas, la choupa en A Roda, los tigres en cualquier sitio, con tazas de Ribeiro y la Estrella de Galicia; rematábamos la tarde con vino dulce del Priorato en la Bodega y "carajillo quemao" en La Barra, junto al Teatro Rosalía de Castro. Otras drogas de mayor calibre: Porros, anfetas, tripis y caballo circulaban por las taquillas y por las venas cuando Galicia era la puerta de entrada a Europa y a la Muerte; regresábamos al cuartel atravesando el Barrio Chino en perfectas condiciones de revista.
Ciudad romántica con rincones emblemáticos: El castillo de San Antón, la Dársena de La Marina, La Torre de Hércules, la Plaza de María Pita, la tumba de Sir Jhon Moore, en el jardín de San Carlos, iglesias y conventos, palacios, Riazor, Orzán, el puerto… siempre con el mar al alcance de mis ojos y la brisa calándome el corazón recordando a la "dulce musa" que inspiraba mis sueños de amor en días y noches de gris desilusión.
Sabes que regreso siempre a ti buscando la calma que reconforte mi espíritu y despeje mi mente bajo la lluvia fina que me regalas, mientras deambulo por tus calles mágicas, atrapado en el recuerdo y encerrado en mi presente.
Marcho, pero prometo volver, para siempre.
jueves, 3 de febrero de 2011
Luz del mar.
Mar azul cielo, tus sueños
Mágico dorado, tu cabello
Rosa flor, tus labios de caramelo
Nieve blanca cálida, tu suave piel
Sonrisa pícara, dulce como la miel
Voz firme y delicada que enternece
Porte seguro y ligero, me estremece.
Parque de Santa Margarita.
La Coruña
lunes, 31 de enero de 2011
El vuelo soñado de mi alma.

“Que tu alma siga volando lejos y regrese siempre”
sábado, 29 de enero de 2011
Sueño de amistad.

La doble contabilidad.

Ángel Crespo (Traductor).
Como mi colega Bernardo Soares, de la calle de los Doradores, en la Baixa lisboeta, yo también me confundo en dos contabilidades: Una, la de la Compañía Solidaria; otra, la de mi vida solitaria. La primera con números y cifras frías, algo complicadas; la segunda con palabras a veces tristes y desesperadas, otras alegres y esperanzadas.
En la húmeda y gris oscuridad de los asientos, de los balances y de las cuentas de resultados surgen ideas luminosas y sentimientos contrapuestos para ser anotados y expresados en otro cuaderno de viaje interior, personal e íntimo.
Doy cuenta de “las cuentas” a directivos y auditores externos; doy cuenta de mí mismo a otras almas confiando en que la acojan con cierto interés literario y mucho cariño y comprensión, siempre de mi agrado.
La contabilidad registra movimientos, transacciones y cambios de valor en el patrimonio que, una vez analizados, ayudan a tomar decisiones, arrojando luz para continuar con éxito en el rumbo de la empresa. Mi contabilidad personal apunta sensaciones, inquietudes, incertidumbres, sentimientos y emociones que reflejan mi estado de ánimo en cada momento de mi vida, y en cada uno de mis sueños, manifestando grandes sombras umbrías y algún luminoso destello que, a modo de auditoría interna, marcan el camino recorrido y anticipan mi incierto destino.
El Chema y él. Castillo de San Antón (La Coruña).
“Todos tienen, como yo, un corazón exaltado y triste, los conozco bien (…) pero todos, pobrecillos, son poetas, y arrastran, a mis ojos, como yo a sus ojos, la igual miseria de nuestra común incongruencia. Tienen todos, como yo, el futuro en el pasado.”
Bernando Soares.
martes, 25 de enero de 2011
Luz del mar.

En noches de Luna llena, con la mar en calma, zarpa de Isla Dormida con rumbo Altea, en la Marina Baixa, un velero de casco blanco y velas refulgentes: “Luz del Mar”. Singladura paralela a la Sierra Helada siguiendo la estela que la Luna dibuja plata brillante en la mar azul oscuro. Pilotando el barco y al mando del timón: Margot la Fée; la tripulación: Nereidas dulces y experimentadas. Lanzan redes doradas de malla fina al agua salada, dispuestas a pescar sueños rotos, sin final, que fueron a parar al mar en noches de tormenta interior de soñadores enamorados. Tras la suave travesía suben y recogen redes que gotean sentimientos y atracan en el puerto de destino. Tarea de seleccionar y unir restos de sueños inconclusos de almas soñadoras que encajen con final feliz, para ser devueltos a sus dueños en gaviotas blancas silenciosas que volarán a su encuentro en otras noches de Luna llena.
domingo, 23 de enero de 2011
El cerrojo de la memoria.

viernes, 21 de enero de 2011
Secreto desvelo.

miércoles, 19 de enero de 2011
Compensación intangible.
Tu atenta mirada
Cuando me miras.
Tu limpia sonrisa
Sonriente me llama.
Tu cálida voz que habla
Y absorto me canta.
Tu ánimo dulce suaviza
Mi amarga nostalgia.
Tu mano cálida y firme
Estrecha la mía que tiembla.
Tu abrazo fraterno
Reconforta y consuela.
Compensa, sutil tristeza,
Y retorna a ti con fuerza,
Intangible de medir
Imposible no sentir.
Pensatiempos.

No puedo cambiar mi pasado,
No es posible retroceder en el tiempo
Intentando llegar a ti y haberte conocido,
Cruzarme contigo en la vida
E iniciar proyectos juntos
Con finales inciertos.
Yo ya era cuando tú no existías
Aunque siempre estuve contigo
Porque el sentimiento vivía
Envuelto en otras caras,
Y en otras vidas.
No puedo volver y detener mi tiempo
Esperando tu llegada, impaciente,
Pero queda el consuelo de verte,
Escucharte y admirarte,
De sentir tu magia que me encanta
Y compartir el espacio y el tiempo
Que nos junta y nos distancia.
Tampoco puedo cambiar el futuro
Que nunca llega ni llegará,
Pero se anticipa y se manifiesta
En sueños de luz y tormenta,
De melodías que estallan en
Lluvia fina de alegría y de vida.
No puedo cambiar el pasado,
No puedo anticipar el futuro,
Sólo puedo naufragar contigo.
sábado, 15 de enero de 2011
Lo que decimos.

miércoles, 12 de enero de 2011
Nota aclaratoria de los autores.

María Pardo
José Simarro
Michelle Cheminsky
lunes, 10 de enero de 2011
Obsolescencia programada.

Afectuosamente,
El Chema y él
viernes, 7 de enero de 2011
Una simple idea.

He aquí la idea:
I Intenta
D detener
E el
A ahora.
jueves, 6 de enero de 2011
Carta a los Reyes Magos.
sábado, 1 de enero de 2011
Amigo invisible de amiga visible.
De amiga visible eres,
Yo te veo ahora
Tú me ves después
Mas no sabes quién soy
Y yo tampoco lo sé.
Amigo visible
De amiga invisible,
Somos visibles los dos
E invisibles también.
Visible porque te veo, viéndote
Invisible porque no me ves, viéndome,
Amiga invisible ¿nos vemos?
Tu amigo invisible que mira,
Con ojos invisibles,
A tus ojos visibles
Que buscan lo invisible,
Siempre.
He llegado a 2011.
viernes, 31 de diciembre de 2010
En la frontera del tiempo.

Una exigua y sutil línea,
Un débil y tenue filamento
Que une y separa
El tiempo viejo gastado
Y el joven tiempo llegado.
Hoy final de etapa
Mañana inicio de ciclo,
Hoy diciembre helado
Mañana enero congelado.
Hoy treinta y uno
Mañana sólo uno,
De treinta y uno.
Certezas pasadas hoy y ayer
Dudas que llegan mañana y pasado
Sueños que brillan ahora
Para brillar después, también.
Viernes que muere dormido
En sábado que nace aturdido.
Ahora 23 59 59 del 31 12 2010
Ahora 24 00 00 en la frontera 2011 2010
Ahora 00 00 01 del 01 01 2011
En un instante imperceptible
En un momento irrepetible,
En la frontera del tiempo,
Acotando nuestras vidas
Que fluyen de principio a fin,
Sin fin y sin principio.
viernes, 24 de diciembre de 2010
Solsticio de amor y amistad.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
De repente, súbitamente, sin preparación.

De repente llegan las ideas para dar luz a los sentimientos que súbitamente se instalaron en nuestro parabrisas ofreciéndonos un horizonte tan mágico y real como el camino recorrido que vamos viendo a través del retrovisor izquierdo, pues el derecho marca el límite del abismo que no debemos pisar pero pisamos sin estar lo suficientemente preparados para abandonar la ruta que el GPS vital ha organizado.
De repente todo puede cambiar y cambia en algún momento de nuestras vidas y en ese instante es preferible no estar preparados para que la conmoción sea mayor, agite nuestras convicciones y derrumbe el equilibrio que hemos construido a lo largo de tantos años.
De repente todo cambió: la luz y el color del cielo, el sonido de la atmósfera, el olor del aire, el gusto dulce y amargo de la vida y el tacto que damos y recibimos de las personas que nos rodean. El sentido común desaparece para ofrecernos otras realidades ocultas detrás de la rutina diaria.
De repente también llegará otra vez el orden heredado en nuestros genes, e impuesto por la sociedad, para reconducirnos a la autopista general que nos lleve al destino inicial, pero sabiendo que hay otras vías más difíciles y peligrosas con menos tráfico y más emoción que, sin duda, volveremos a transitar.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Poema dramático inacabado.

Intuyo el final que llega directo
A mi último suspiro.
Se acerca veloz en el huracán,
En el torbellino de la angustia
Que crece a cada instante
Alrededor de mi espacio etéreo.
El viento gélido golpea mi rostro
Filtrándose por las rendijas tristes
De mis ventanas oxidadas
Por la niebla gris lluvia
De tu permanente ausencia.
Golpean campanas metálicas
Que anuncian una hora indefinida
En esta tarde de ocaso definitivo.
Un concluyente recuerdo
Asoma a mi mente nublada
Iluminando como fuego de artificio
Tu imagen dulce y sonriente
Ajena a esta huida perpetua
Del desasosiego que abrazo.
Y es ahora, en este último instante,
Cuando comprendo que tanta congoja
Ha sido injustificada e innecesaria.
Suena el teléfono anunciando tu nombre,
Arremete tu voz que me nombra, desesperada,
Sin tiempo y sin espacio para escucharte
y para a
lunes, 13 de diciembre de 2010
Santa Lucía
Hay una amiga, muy amiga, que es
belleza, alegría y simpatía, cada día más libre y menos atada a la tierra, es
un viento suave, ligero y cálido que cuando pasa por mi lado enciende mis ojos
con su mirada, a ella va dedicada esta poesía, su nombre es Lucía.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Camino sin fin, sin meta.

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"
Julio Cortázar
"Si no me buscas puede ser que algún día me encuentres"
Manolo Tena
Camino sin fin, sin meta,
En busca de ti, sin mí.
Te encuentro en la esquina,
En mi esquina de siempre,
En el giro radical de mi rumbo
Hacia ninguna parte.
Pero te marchas, desapareces.
Quizás regreses en otro tiempo,
En otra calle de otra ciudad,
De otra vida, de otro mundo,
De mi mundo que espera, de nuevo,
Encontrarte en mi camino,
Sin fin, sin meta.
Rojo, verde y transparente.
Silencio.
De repente.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Tu yamur magnetiza mi aire.

Contemplo, absorto, el haz de luz
Irradiada en las esferas doradas,
Perfectas e inmutables,
Sin principio y sin fin,
Ensartadas en el eje vertical de tu yamur
Rematado con la flor del misterio,
Que resplandecen con rayos lucientes
Uniendo tu cielo azul y mi tierra yerma
Convocándome a la oración
Y a la comunión con tu esencia.
Yamur que gira como faro,
Como derviche giróvago,
En torno al “Axis mundi” de mi vida,
De nuestras vidas unidas por tus destellos
De luz oro, oscilante y cautivadora,
Y mi cuerpo oscuro que la absorbe
En la cúpula del tiempo,
En el minarete del cosmos.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Lectura a la orilla del mar del llanto.

No lloro de miedo al olvido,









