sábado, 30 de enero de 2010

Amores cruzados.


La música nos envuelve, nos seduce,
Eleva nuestras emociones alteradas
Invitándonos a bailar, a abrazarnos cálidamente.

Unidos con la mirada perdida y enamorada
Acariciando nuestros cuerpos anhelantes,
Y también a otras almas presentes.

Te beso y beso a la mujer amada,
Me besas y besas al hombre deseado,
Amores cruzados por desamores de la vida.

Juntos nuestros cuerpos aquí, ahora
Con la mente y el corazón allí, ahora,
Deseando a la otra mujer y amando al otro hombre.

Teatro de amores imposibles, verdaderos,
De personajes que se quieren y aman
Queriendo a los autores de su amor sincero.">">

viernes, 29 de enero de 2010

La Cárcel de la Vida.


En la cárcel de la vida
Cumplimos nuestra condena,
Ingresamos en el primer momento
Y … moriremos dentro.

El delito, haber nacido
Y la pena, cadena perpetua.

Somos reclusos de la cárcel del tiempo
En celdas acotadas iremos creciendo.

Ni túneles subterráneos
Ni buen comportamiento,
Nada permitirá escapar del Centro.

En la cárcel de la vida
Sin querer nos han parido,
Y … sólo hay una salida.">

miércoles, 27 de enero de 2010

Se enciende el Sol.



Se apaga la Luna, lentamente,
Se enciende el Sol, por consiguiente.

Despiertan los pajarillos en la rama,
Van a trinar anunciando la mañana.

Llegó el final del sueño soñado,
Tal vez el deseo se haya colmado.

El alma se despereza en la cama,
Al lado de la persona amada.

Comienza un nuevo día,
Con esperanza y alegría.

Me levanto tranquilamente,
Dejo que me lleve la corriente.

Irá el día acelerando,
Espero no salir volando.

Se enciende el Sol, lentamente,
Se apaga la Luna, por consiguiente.">

domingo, 24 de enero de 2010

Ya nace la Luna.


Ha caído el Sol
Ya nace la Luna,
Trae de la mano a la noche
Con su dulce negrura.

El tiempo se calma
Sosiega las horas,
Descansa tranquila mi alma
Sin ninguna amargura.

Duerme el corazón dormido
Vendrá mañana otro día,
Sueña el deseo soñado
Y renacerá la alegría.

Cayó el Sol
Nació La luna,
Durmió el sueño
Soñó la vida.">

jueves, 14 de enero de 2010

Reencuentro.


Regresaba el barco "De la Vida"
Tras una larga singladura,
Y en el puerto le esperaba
Para acogerlo con igual ternura,
La sirena despertó el corazón
De dos almas ahora reunidas.

Te reconozco en tu manera de expresarte
Tras muchos años de ausencia,
Presiento tu sonrisa al otro lado
Mientras lees mis mensajes con calma,
Y siento renacer la esperanza dormida
En el cajón de mis trastos del alma.

La alegría ha vuelto convencida
Al saber de tu cariño que me abarca,
El amor de nuevo nos emplaza
A continuar por el agradable camino
De la complicidad que me embarga,
Sin ningún rumbo ni destino.

Descargó la preciosa carga
Contenida en la bodega del tiempo
Y quedó liberado del embrujo eterno.
Izó velas y levanto anclas
Esperando un nuevo viento de amor
Que le lleve a otro puerto.
">

domingo, 10 de enero de 2010

A “Los Atontolinaos”


“El gran pastor jefe”
Nos llama atontolinaos,
Y yo me pregunto,
¿No se habrá “pasao”?

El caso es que “el amigo bajista”
Le escribe cartas feas al “autoescuelista”,
Y el “aldeano impaciente”
Se mosquea con “el que paga diferente”.

“El amigo poeta”
Hace ya que perdió la chaveta,
Y “el que era más sensato”
Está en el cielo desde hace mucho rato.

Yo empleo el humor
para que olviden el “pasao”,
buscando la solución
y no ser atontolinaos.">

lunes, 4 de enero de 2010

Obituario.


Afrodisio era un hombre casi prehistórico, prefería utilizar su vetusto diplodocos de segunda mano para acudir diariamente al laboro que, como el resto de sus vecinos, emplear el metro y el autobús.
Su casa era una perfecta cueva decorada dentro del más estricto y puro estilo neoaltamiresco. Las paredes oscuras y ennegrecidas por el humo del fuego cotidiano contaban con fabulosos dibujos arcaicos e infantiles de variopintos animales, no faltaba ni el mismísimo mamut.
La vestimenta, algo más avanzada, dejaba a la vista sus musculosas facciones y su negro y abundante vello. En días de diario gustaba usar un mono de piel de cebra que le venía de maravilla para su fatigoso trabajo en la fábrica de embutidos. En cambio, los días de fiesta, y a la vieja usanza, vestía la piel de tigre asiático que le daba un aspecto jovial y elegante.
Su novia, que trabajaba como domadora de micos en un célebre circo de la ciudad, lo traía de cabeza ya que los días que nuestro amigo libraba la amada actuaba en cuatro sesiones continuas.
Esto, unido a conflictos de intrarrol, lo llevó a la desesperación que a los pocos meses acabó con su arcaica vida. En efecto, al no poder disfrutar de las sutilezas de su querida, empezó a pensar, algo que hasta entonces y debido a su ajetreada vida no había hecho, y así, poco a poco, fue comprendiendo que estaba atrasado y empezó a sentirse ridículo y antiguo.
No tardó en cambiar de habitáculo, trasladándose a una moderna urbanización a las afueras de la ciudad. Su vestuario y su aspecto exterior se modificaron de golpe, sin progresividad, y se vistió con los más modernos atuendos: tejanos, camisas de seda, trajes, etc.
Decidió más adelante cambiar a su fiel diplodocos por el más avanzado modelo de la mejor marca automovilística. Ello supuso para él un trauma generacional pues Arquímedes, que así se llamaba su animal doméstico, era herencia de sus más primitivos antepasados.
Abandonó su antiguo oficio y, para no salirse de la nueva onda que estaba creando, se introdujo en una empresa de construcción naval, llegando en poco tiempo a jefe de ventas, lo que motivó que no cesara en su trabajo durante toda la semana con viajes, recepciones, exposiciones y búsqueda de nuevos clientes.
De esta guisa se fue quedando calvo y perdiendo kilos de paciencia. Por sus nervios no daba un euro el más importante neurólogo. Acudió a un psiquiatra pero lo único que sacó en claro fueron los mil euros que tuvo que abonar por las diez sesiones de camaterapia que de poco le sirvieron.
Desahuciado pues por la moderna medicina se trasladó a un pueblecito de la provincia donde visitó a un famoso curandero que le recetó no sé qué tipo de infusiones y caldos dejándolo todavía peor.
Y así el día veintidós del presente mes fue a morir en una céntrica calle comercial víctima de un inoportuno fallo cardíaco. Su fortuna, que era considerable, la donó íntegra a la Sociedad Protectora de Pueblos Primitivos, disponiendo a su vez, horas antes de marcharse, que en la lápida de su tumba se esculpiera esta frase: “Vive tan sólo tu propia vida”.">

sábado, 2 de enero de 2010

Cualquier sitio, 27 de febrero de un año no bisiesto.


Nace esta narración en el día de hoy, aparentemente soleado y algo más cálido que los precedentes, como mero ejercicio de caligrafía pues es indudable que mis habilidades escritoras han perdido agilidad con el paso del tiempo.
Hechas estas aclaraciones dejo sentado que lo que posteriormente quede reflejado en estas “hojas de papel pijama” son simplemente ejercicios caligráficos carentes de cualquier otro interés.
Hoy es miércoles, cuarto día de la semana ya que la semana, pese a la costumbre popular, empieza el domingo y termina el sábado. En la actualidad, sin embargo, se considera al lunes como primer día semanal, otorgándole al domingo el puesto último y de descanso.
Evidentemente, que hoy sea el tercer o cuarto día de la semana no influirá en su contenido, siendo por tanto el orden un aspecto poco importante en estos momentos.
Delante de mí se encuentra una mujer. Es rubia, delgada, con suéter escotado de color negro, sin mangas (desmangado), una falda corta de color blanco y cuadros de colores. Las piernas están cubiertas con unas medias negras y los pies se calzan con unos zapatos de color plata con tacón elevado. Las manos, o mejor dicho, la mano y antebrazo derecho están enfundados en un guante negro transparente.
Está sentada en un sillón cubierto por una sábana blanca, recostada más que sentada, con la espalda y el brazo en un brazo del sillón, las piernas sobre el otro y el brazo derecho encima de la parte trasera del sillón. El suelo es blanco y negro, en bandas alternativas, y el zócalo negro contrastando con la pared blanca.
Me mira fríamente, no parpadea. Creo que se llama Lucía y espero que siga conmigo en esa posición durante todo el día y mañana. El viernes veremos que ocurre con ella, dejémosla pues tal y como es y está en estos momentos.
Hace mucho tiempo que no escribo y por tanto me cuesta trabajo plasmar ordenadamente en el papel las ocurrencias que se agolpan en mi sistema nervioso cerebro-espinal. Debo tener cuidado en la elaboración de los grafemas para que puedan ser inteligibles por el resto de los humanos a quienes va dirigida esta carta continua.
Mi historia se remonta a casi, o quizá más, cinco mil millones de años. Ese es aproximadamente el momento en que surge el planeta en el que habito. Se llama Tierra, ya veis que es un nombre bastante vulgar y que poco dice de él. Otros más románticos le han llamado Planeta Azul, pues dicen que desde el espacio, y así lo reflejan las fotos enviadas desde los satélites artificiales, tiene un color azul. Desde aquí abajo no es azul toda ella, tan sólo el cielo (a veces), el mar (a veces), etc. (a veces).
Ya he especulado un poco con el nombre, vayamos al origen. La Tierra la creó Don Dios un día que tenía ganas de trabajar y dijo “Hágase la Tierra” y la tierra se hizo tal como es ahora, con los animalitos y las plantas, los ríos, las praderas, los montes… Pero como el Señor Dios se aburría pensó en inventar un bicho nuevo que habitara la Tierra y le entretuviese en el transcurso de su infinita existencia. Manos a la obra, de golpe creó al hombre a su imagen y semejanza, lo que quiere decir que externamente todos somos dioses y que Dios tiene las mismas facultades que nosotros.
El hombre y Dios se aburrían, el primero en la Tierra comiendo las frutas y cazando animales, y el segundo, Don Dios, observando las tonterías que hacía el hombre. Por ello fue que Dios quiso amargarle la vida al hombre y entretenerse él con los disgustos humanos. Y con tal intención creó a la mujer, por lo que el hombre dejó de ser homosexual (no todos) y comenzó a amargarse la vida (yo no) y a entretener a Dios.
Por hoy ya está bien, mañana seguiremos con esto. Adiós.">

El obrero. (Dedicado a los"agentes sociales")


Con el gesto encadenado
Y el odio por aliento,
Con el cuerpo fraccionado
Y la fuerza reprimida,
Se arrastra el obrero e su lucha,
En la vida.

Con el salario por frontera
Y el sudor como argumento,
Con la ley por aduana
Y el llanto de estandarte,
Naufraga el obrero en la empresa,
En su miseria.

Con la promesa traidora
Y la falacia del mecenas,
Con los trucos del profeta
Y la magia horizontal,
Sucumbe el obrero en el fango
En el pozo de su inocencia.

viernes, 1 de enero de 2010

Arrebato.

">

Argumento: José Sirgado (Eusebio Poncela) director de películas serie B está en crisis creativa y personal. No es capaz de consolidar su ruptura con Ana (Cecilia Roth) y además recibe noticias de un inquietante conocido (Will More), adicto a filmar en Super 8 y obsesionado en descubrir la esencia del cine.