domingo, 9 de octubre de 2011

Un domingo cualquiera.


Despierta la noche amanece la mañana atrás quedaron los sueños y sus protagonistas durmiendo mañana fresca de otoño la ciudad tranquila a las ocho de la mañana ciclistas en grupo y gente que corre pisando las primeras hojas amarillas aroma de café con leche hirviendo y magdalenas de esponja bajando a la calle por la escalera aire puro en los pulmones campanas de iglesia que tocan a misa ladrido de perro en la lejanía vehículos escasos con calma circulan kiosco de prensa y el país me esperan visita paterna atenciones sanitarias el garaje se abre y avanza el astra destino las casas carretera sin manta a la plaza me llevan residencia la manchuela ancianos dormitan ignorando la misa Dolores me besa y besa mi mano regreso a la ciudad noticias de ayer leo ahora ejercicio mental y físico comida maleta y destino al mar buscando la luna llena un domingo cualquiera.