Si el agua que mana, limpia y transparente, puede estar contaminada, cuánto no podrán estarlo las palabras que manan de los opinadores aficionados y profesionales.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa