sábado, 17 de diciembre de 2011

Recuerdo.


Recuerdo tu rostro, tus gestos amables, tu pícara sonrisa, el aire de tu presencia. Recuerdo tu voz cariñosa, la negra melena negra y tu cuerpo de sirena en pantalones vaqueros. Tantos recuerdos, después de tanto tiempo, que permanecen todavía inalterables en mi memoria, como si fuera ayer la última vez que nos vimos. Pero han pasado los años, tantos años, y todo ha cambiado, tu vida, mi vida, tu mundo, mi mundo, ya nada es igual ni puede serlo, pero el recuerdo, tu recuerdo, continúa grabado en mi historia, en la biografía de mi vida, en un lugar preferente, destacado, dando sentido a todo lo vivido antes y ahora, en otros rostros, en otros recuerdos.
Recuerdo, te recuerdo, y noto tu presencia a mi lado sonriendo atónita mientras lees las palabras que escribo en esta fría noche de luna llena, en silencio, sin decir nada, pues ya está todo dicho, sin necesidad de comunicarnos a través del tiempo, me basta con el recuerdo para reconstruir este feliz momento.