Detrás de una gran mujer siempre hay, por lo menos, un hombre que la admira, aunque tratándose de una mujer de escaparate las posibilidades aumentan.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Detrás de una gran mujer siempre hay, por lo menos, un hombre que la admira, aunque tratándose de una mujer de escaparate las posibilidades aumentan.
Y cuando creas tener tu vida en orden, siéntate y descansa porque el próximo desorden puede llegar en cualquier momento.
Creo que hay que dejar ir siempre al otro, me dijo. Que sea pájaro y vuele y si quiere volver que vuelva, pensaba. Yo le di la razón y comencé a volar a su alrededor sin perderla de vista.
Preferiría leerte con mis manos, a modo de braille, descifrar tu cuerpo con las yemas de mis dedos y escribir en tu piel lo que siento, pero como no puedo hacerlo, porque mis brazos no llegan a alcanzarte, sirvan estas letras, escritas al aire, para anunciarte mi propósito.
A modo de sol, hay una flor que me encandila. Con pétalos morados y estambres amarillos, me mira. Como a una abeja obrera, también me atrae y me espabila.
Era la tarde territorio común y el tiempo espacio para recorrer juntos. Hubo que subir escaleras, caminar y llegar a la plaza, entrar en la iglesia, ascender al castillo y contemplar un cielo cambiante. De repente el viento cruje y amenaza tormenta. Paseo por las cuevas admirando las humeantes chimeneas blancas. El primer trueno y las primeras gotas. Refugio en el casino con unas galaicas estrellas. Ya de noche otro paseo sintiendo el silencio y el peso de la historia en edificios, escudos nobiliarios y calles desiertas. Lo que llegamos a sentir no se narra, tendrás que imaginarlo, aunque no te supondrá gran esfuerzo si algún día te acercas a Chinchilla con tu mejor compañía. Volveremos.
El poeta escribe cuando la Poesía quiere. La Poesía llama y tú le abres.
Karmelo C. Iribarren
Ciclo Poesía viva
Capítulo V
¿No serás tú la paloma blanca que todos los palomos en celo persiguen? Pobre de ti, que, con lo pacífica que eres, ni volar tranquila te dejan.
Era tanto su amor que se le saltaban las lágrimas, así, de repente. Lluvia de sentimientos y emociones mojaban sus pómulos aquella tarde en el aparcamiento, mientras yo relataba el devenir de acontecimientos vividos durante las horas pasadas juntos. Porque era de llanto fácil y sentimiento profundo. Llorica por naturaleza, naturalmente.
A veces, es sólo cuestión de orden, de encajar cada pieza en su sitio para tener una visión real, una fotografía de lo que estamos sintie
Poseía el don de la Poesía y su voz, de verso en verso, acudía al encuentro de quien quisiera escucharle aquella tarde.
Poesía viva, capítulo V, con Antonio Lucas.
Hay un cansancio, un hastío, un agotamiento, una fatiga que genera sufrimiento y nos impide descansar. No se trata de un cansancio físico, sino de la vida, del modelo imperante y enajenante que nos presiona, desde la infancia, para alcanzar objetivos inalcanzables, metas utópicas, expectativas infladas, grandes rendimientos, listones demasiado elevados. Un cansancio que nos conduce a la soledad, al aislamiento, al sufrimiento, al dolor, al insomnio, un insomnio lleno de posibilidades. Hay que decir no, hay que decir basta, rebelarnos, parar, detenernos. Aprender a mirar sin prisa; aprender a escuchar a la naturaleza, a nuestro corazón y a las almas tranquilas; aprender a hablar con nosotros mismos y con quien quiera escucharnos; aprender a escribir y expresar todo lo llevamos dentro; aprender a recuperar nuestro tiempo, nuestro ritmo y nuestra propia vida.
En el escaparate me expongo y expongo tu compañía, la mejor compañía, a mi lado. Un reflejo somos de lo que realmente somos. Somos dos, tú y yo, caminando juntos de la mejor manera posible: juntos. Y no hay ningún riesgo seguro, ni temor ni duda, seguro que no, pues esta exposición es una declaración de intenciones con toda intención, la mejor intención, esa que conocemos tú y yo y el resto imagina.
Puedes leer una receta, la etiqueta de una botella de un buen vino, el anuncio de neón que alumbra una gasolinera de carretera, la palma de tu mano, una jodida multa de tráfico, el aviso mortal de una cajetilla de tabaco, puedes leer todo lo que tengas a la vista o lo que caiga en tus manos, pero no dejes de leer ese libro que anda rondando en tu cabeza.
Este es el cuadro que encontré hace unos días junto al contenedor de basura. Parece que fue pintado el 30/07/1993, es decir hace casi 29 años. La niña tendría unos 10, por tanto, ahora será una mujer de 39. ¿Qué habrá sido de su vida? ¿Por qué han abandonado el cuadro en la calle? ¿Por qué lo encontré, rescaté, limpié y lo colgué en la pared de mi casa? Está muy bien pintado, con ceras u otro material blando. Tal vez fue un encargo de una abuela o abuelo que llevó la foto de la nieta a un pintor de playa y conservó el cuadro hasta su muerte. Quizás sus herederos han vaciado la casa y han considerado que ese cuadro no tenía valor, pero para mí cualquier cuadro, por muy ridículo que parezca, que no es el caso, lo tiene. Es la expresión de un artista y merece, siempre, mi respeto y también mi admiración. Yo no sé pintar, no tengo ese don, esa habilidad, pero si tengo la capacidad de glosar con palabras lo que veo y lo que siento. Ahora esa niña vive conmigo en mi casa y la veré todos los días, me hará compañía.
Hemos quedado y camino a tu
encuentro, a lo lejos te veo y me acerco, vienes hacia mí, a dos metros de ti
una sonrisa de alegría y felicidad se dibuja en tu rostro, dos holas, dos
nombres, un abrazo, el primer beso, unas miradas, dos te quiero, unas risas y
comienza nuestra aventura juntos, siempre es así y así será siempre.
Hay trenes que pasan todos los días, si no lo coges hoy puedes cogerlo mañana. Otro, en cambio, sólo pasa muy de vez en cuando y conviene cogerlo sin demora no vaya a ser que lo pierdas para siempre.
No digas nada, dilo todo hasta que no quede nada dentro de ti por decir. Ni que decir tiene que, si tú quieres, yo estaré ahí, a tu lado, para escuchar todo lo que tengas que decir, incluso aquello que no me guste oír.
Desde lo alto todo se ve mejor, incluso lo que está lejos, pues la distancia ayuda a comprender aquello que nos pasó. Ten fe y sube, hay muchas razones para mirar atrás y pasar página.
Parece ser que Jesús fue un
revolucionario, un adelantado a su tiempo. Andaba con los pobres, los humildes
y la gente trabajadora propagando el amor, la justicia, y los derechos humanos.
Contaba con las mujeres, aunque en la versión oficial de su vida no aparezcan
mucho. Al final acabó sus días como acaban los iluminados: torturado, asesinado
y colgado en una cruz. Dicen que resucitó al tercer día, pero esa ya es otra
historia.
Es la curiosidad un impulso interior que nos mueve a conocer aquello que nos rodea y llama nuestra atención. Asomarnos a lo desconocido y descubrir sus misterios. Solo así podremos saciar el hambre de querer saber y encontrar respuestas.
Tuve que decir basta y hasta aquí hemos llegado. Tiene un límite la paciencia cuando se traspasa la línea roja del respeto y la decencia.
Todo sucedió tan de repente y en tampoco tiempo que no dio tiempo a poner los carteles que anunciaban un nuevo tiempo. Aquel tiempo ya pasó y se nos echó encima éste.
De regreso, vamos cruzando el río, con las certezas del camino recorrido y la ilusión del que queda por delante.