sábado, 23 de abril de 2011

No culpes a la lluvia.


No culpes a la lluvia de tu tristeza,
Ella regresa ahora a tu vida
En el vientre de las nubes azules
Que el viento suave de primavera
Arrastró hasta tu puerta.

Pregúntale al sol
Por qué con su calor
Evaporó las lágrimas
Que de ti llovieron
En días despejados.

No culpes a la lluvia de tu tristeza,
Ella devuelve tus lágrimas
Que ahora calan tu piel
Y se introducen de nuevo
En tu deshidratada alma.

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