“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”.
Fernando Pessoa
Sin buscar nada, ni a nadie, aparecen señales en mi camino
que, sin saber interpretar, me llevan irremediablemente hacia ti. Son cómo
trampas del destino que desvían mis pasos y me adentran en un bosque de
misterios sin resolver.
Giran tan rápido las aspas del ventilador que no las vemos,
es cómo si no existieran. Algo parecido sucede con nuestro ritmo de vida,
vivimos tan deprisa que nos hacemos invisibles a los demás.
¿Es una flor gigante? No, se trata de una flor vista desde otra perspectiva. Pues igual que resaltamos la belleza de una flor también podemos potenciar aquello que aporta felicidad a nuestras vidas.
"Si no quieres destacar imita a los que tienes a tu lado, repite lo que ellos hacen una y otra vez, no llegarás muy lejos pero te sentirás acompañado".
Los lazos del presente y la rutina de la vida te amarran e
impiden hacerte a la mar de tus sueños. Porque sueñas, y mucho, y en tus sueños
vives esa otra realidad más amable que te mantiene viva.
Estoy en las nubes y me dejo llevar por cualquier viento sin oponer resistencia. Floto evaporado en translúcidas partículas que reflejan todos los colores. Lluevo, granizo o nievo, desahogándome en insípidas gotas, hielos o copos, de varios tamaños y formas. Sé que soy apenas nada y nada me importa salvo seguir estando en las nubes, entremedio del cielo y la tierra. ¿Subes?
La mar es muy cambiante, como nuestras vidas. Se expresa con olas, sonidos, mareas, brumas, reflejos... Es como un poema sin palabras que llega al alma y nos invita a sentir. Contemplarla nos hipnotiza. Es una mirada interior a lo más profundo de nuestra esencia. Un espejo que refleja lo que sentimos en ese instante. Vacía nuestras mentes y desborda sentimientos, como grandes olas que se internan en la playa anegándolo todo. Olas que dicen: "Te quiero". Olas que mecen tu cama y te arrullan con una nana salada. Y mientras duermes, tus sueños me los traerán gaviotas mensajeras que cumplen fielmente con su misión.
Tú eres la protagonista de la noche, de tu noche mágica junto al mar. ¡Disfrútala!
Tiré de la anilla y encontré la clave. Una clave alfanumérica que intento descifrar. Sigo buscando alguna pista que me conduzca a ti. Mientras tanto pienso en azul, un azul misterioso junto al mar. Espero tu llamada.
Sin vivir, desesperación, querer y no poder... exasperación. Sinapismo a la hora de la siesta soñando castillos fálicos bajo bandera azul apta para todos los baños.
Esta tarde, de regreso a la ciudad, conduciendo, contemplaba a mi derecha un magnífico sol anaranjado sumergiéndose en un mar de rastrojo. En el mismo instante, a mi izquierda, la Luna, en todo su esplendor, anunciaba el reino de la noche llena. No, no hay foto, dadas las circunstancias, del citado espectáculo. No es necesario huir en busca de otros escenarios para admirar la belleza que nos rodea, tan solo nos basta con estar atentos y despiertos para poder encontrarla. Pero hay tanto ruido ahí afuera y tanta bruma en nuestros ojos que a veces nos impiden ver lo esencial y obviar lo superfluo.
Le dije: "La mejor compañía y la peor suele ser la de uno mismo, pero en tu caso todo es posible y posiblemente así lo sea. ¿El qué? Preguntarás, y tuya será la respueta".
Comienza el día con un fondo neutro y desdibujado, una sensación de moviniento congelado a la espera de ir dando las pinceladas que llenen este lienzo casi vacío.
"No sé quién eres ni cómo te llamas pero puedo imaginar
tu historia, una historia increíble y verdadera".
Todo comenzó con una llamada equivocada de teléfono junto al
acantilado y no, no era a ti a quién buscaba.
Sin embargo fue a raíz de esa llamada como te encontré y lo
nuestro se convirtió en una historia real y en un maravilloso y
fantástico cuento imaginado.