Si somos capaces de ser felices, seremos capaces de todo. ¿Acaso hay algo más difícil?
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
Y para los que no pintamos nada, la fotografía es un refugio y un subterfugio que pixela nuestra mirada.
Procura caminar con los pies en la tierra y la mirada en el horizonte. No olvides, de vez en cuando, mirar al cielo y soñar, porque los sueños, tarde o temprano, te traerán felicidad.
Cuando me voy por las ramas, pienso que no puedo vivir contigo y que tampoco puedo vivir sin ti. Eres mi sueño y mi necesidad.
Hay sentimientos que, como el cristal, no se ven hasta que no se rompen y que, una vez rotos, ya no hay manera de repararlos. El amor es uno de ellos cuando se hace añicos.
No sé nada, ni nada sé hacer. Reconozco mi inutilidad para cualquier tarea, física o mental. Asumo que soy un cero a la izquierda y un "menos uno" a la derecha, es decir, que no valgo absolutamente para nada. No obstante, he de decir, muy a mi pesar, que la gente, no sé qué habrá visto en mí, me valora y quiere estar a mi lado y disfrutar de mi amistad. Es algo asombroso, a lo que no doy crédito, ni rédito.
Para ser viejos amigos hay que llegar a viejos y continuar siendo amigos. No sé cuál de las dos condiciones es más difícil de cumplir, quizás la segunda.
A todas mis madres, las propias y las ajenas, las que fueron y las que serán, las que son y las que nunca dejaron de serlo. A todas ellas, madres.
Trabajar para vivir y para dejar de trabajar, llegado el momento de la jubilación, y vivir de la pensión. Tanto esfuerzo, tantos días, tantos años, da para contar muchas historias de gente que luchó, ganduleó, traicionó y echó una mano, sino las dos. El trabajo nos humaniza y también nos esclaviza. Más vale tenerlo que carecer de él. No están los tiempos para celebrar y ya se agotaron las fuerzas de reivindicar.
A las afueras de la ciudad, en aquella casa en ruinas, en aquella pared destartalada, en aquella fecha indeterminada, del siglo pasado, ya estaban grabados sus nombres mucho antes de que llegaran a conocerse. Era un amor premonitorio que descubrirían juntos años más tarde, casualmente.
Cada derrota es una oportunidad
perdida y cada triunfo la excusa imperfecta para seguir con vida. Ganaría más,
muerto que vivo y perdería todo a cambio de un solo beso tuyo. Sé que no sé lo
que digo, ebrio ya de tanto querer sin sentido.
Mirando hacia dentro, a través del espejo, descubrimos lo que hay fuera, porque lo que hay fuera es un reflejo de lo que llevamos por dentro.
Cuando estamos juntos el tiempo se detiene, pasan las horas sin darnos cuenta y hasta el reloj se queda doblemente manco. ¿Qué tendremos? ¿Qué habrá entre nosotros para llegar a esos extremos?
No basta con apuntalar la fachada para evitar que nuestro amor se derrumbe, hay que buscar soluciones más profundas, que lleguen al alma, y ponerlas en práctica.
Esta noche he soñado que me
atrapabas, pero no he sentido miedo, porque sé, amor, que no me harás nada.
Todo empieza sin querer, cómo un juego, un capricho, una venganza, un desliz, una locura, un tropiezo, un deseo, una aventura pasajera... cualquier excusa nos vale, de momento, pero, cuando te das cuenta, ha pasado un tiempo, es demasiado tarde, y ya no puedes dejar de amar.
La Ciencia duda, la Religión no, he ahí la diferencia entre fe e investigación. Vacunas, medidas de protección, distanciamiento y tratamientos médicos frente a rezos, procesiones y actos de fe. Yo, ante esta pandemia, no dudo, me quedo con la Ciencia.
No se trata de cómo vemos el
mundo sino de cómo lo imaginamos. Y es ahí donde la pintura, la fotografía, la
escultura, el teatro, la música, la danza, el cine, la poesía... el arte y la
literatura ayudan a expresarlo.
Si, por suerte, algún día llego a esa edad, que a este paso no tardaré mucho, no me llames "persona mayor", ni "miembro de la tercera edad", ni "nuestros mayores", ni "abuelo", porque todavía no lo soy, ni emplees ningún otro ridículo eufemismo, llámame "viejo" y nada más.
Hay mucho campo por delante y mucho trecho que recorrer. No vamos a detenernos en los detalles ni atenernos a sus consecuencias, lo que pretendemos es llegar a conocernos, un poco más, al final del viaje.
De mis naufragios, no esperes una botella con una carta desesperada. Lee los mensajes que te llegan cabalgando en las olas e interpreta el significado oculto de mis palabras. Solo así sabrás cuánto te quiero y podrás, algún día, rescatarme de tu ausencia.
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Toma mi mano y llama, si quieres que salga a abrir. Golpea tres veces en la puerta, que te pueda oír. Y si ves que tardo un poco, es que estoy pensando cómo te voy a recibir. Desde la ventana, a lo lejos, te veía venir. Y mi mente se puso en marcha, para ordenar todo lo que te quería decir. Toma mi mano y llama, si quieres que salga a abrir.
Aunque camines deprisa no llegarás más lejos que yo. Podrás ir por delante de mí y tal vez, en algún momento, te pierda de vista, pero sé que, tarde o temprano, te daré alcance, porque mi objetivo eres tú.