A veces, me faltan manos para
abrazarte.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
No siempre atino, incluso
desatino de vez en cuando. No siempre escribo de mí, ni de nadie en concreto,
sino de ideas que me vienen a la cabeza sin pensar muy bien lo que digo. No me
tengas en cuenta todo lo que cuento, si quieres llevarte bien conmigo. Yo
intentaré hacer lo mismo contigo, amigo/a.
Y aquel niño que leía sentado en una piedra ahora es un hombre que escribe debajo de una palmera. Pasó el tiempo, pero siguen estando ahí, uno enfrente del otro, tan diferentes y tan iguales.
Fue tu mirada, fue tu presencia, fue tu sonrisa, fue tu palabra y también fue tu risa. Allí quedé prendado y ya no pude dejar de amarte, sin saber nada de ti, pero presintiéndolo todo. El tiempo nos ha ido dando la oportunidad de conocernos, de conocerte en alma, cuerpo y mente. Ya no necesito nada más, contigo estoy completo. Lo que no tengo, tú me lo das y lo que te falta, yo te lo entrego. Sin pedir nada a cambio, porque nos sale de dentro. Eres mi amor y tu amor siento, soy feliz y que tú lo seas intento.
Lanzo besos al aire confiando en que un viento amable los lleve hasta tus labios. Me abrazo a mí mismo, pero dejo un hueco para que entre tu cuerpo y se ciña al mío. Si me da por pensar, pienso en ti y no te vas de mi cabeza, tampoco lo quiero. Mi corazón late a bajas revoluciones, salvo cuando te veo venir por la acera. Así te siento cada día y a cada momento, no puedo dejar de amar a la mujer que, con su mirada, desde hace seis meses, me encandila.
A pesar de mi puntualidad y de mi disposición a estar en el sitio más inoportuno, nunca llegué a tiempo de que sucediera algo importante que cambiara el curso de mi vida. Jamás tuve ocasión de dar un golpe de timón que enderezara mi rumbo. Y aquí sigo esperando, cada vez con menos tiempo y más ganas, verte aparecer en el último momento para que todo, por fin, cobre sentido.
Las buenas noticias iluminan el ánimo, las malas lo ensombrecen. Una sonrisa despierta otra y una lágrima ajena provoca tristeza. La vida no es un cuento sencillo de contar, más bien es una historia que empieza bien y acaba mal. Y en ese tránsito, si tienes suerte, salud, amor y ganas de explorar, será una vida para no olvidar.
Cuando todo se viene abajo, después de un gran terremoto existencial, creemos que ya nada tiene sentido, que jamás podremos salir adelante y que será imposible reconstruir nuestras vidas. No encontramos respuestas que den luz a lo que sucedió, pero ha ocurrido y ese tsunami inesperado arrasó todo lo que encontró a su paso. ¿Qué podemos hacer para continuar adelante? Agarrarnos a aquello que todavía flota a nuestro alrededor y confiar en que pronto llegaremos a la orilla para, una vez recompuestos, continuar nuestro periplo vital. La vida sigue y, salvo la muerte, nada la detiene.
En función de la distancia, del viento, del estado de la hierba y de la ondulación del terreno, hay que coger el palo adecuado, posicionarnos, mirar repetidas veces hacia la bandera, ensayar el golpe, pero sin golpear, y cuando esté todo bien estudiado y la mente concentrada, levantar el palo y golpear con determinación, la bola comenzará a rodar buscando el hoyo para conseguir un "bajo par". ¡Suerte!
La aventura consiste en cruzar a la otra orilla conociendo lo que dejas atrás, pero sin saber muy bien lo que hay por delante ni lo que te espera. Al final la vida se acaba y aquello que no te atreviste a hacer ya no podrás hacerlo. Da el paso, todavía estás a tiempo.
Como aspas de molino gira la vida, día a día, con el viento que toca y hoy toca celebrar el día. Feliz día manchegos, manchegas, asimilados y así mil hadas. Y que a pesar de los tropiezos y de las caídas, sigamos siendo un poco quijotes, pues sanchos lo somos todos los días.
A veces, es necesario callar y no decir nada. Basta contemplar la naturaleza que, vestida de primavera, nos regala estampas llenas de esplendor.
Como estaba roto y ya no servía para nada me abandonaron junto al contenedor de basura. Entonces apareció él, se fijó en mí, vio reflejado su cuerpo, disparó la cámara y me sentí útil por última vez. Ahora sólo soy un recuerdo hecho añicos.
Sabes que con frecuencia voy buscando reflejos para ver el mundo de otra manera, encontrarme a mí dentro de él y vernos juntos cuando caminas a mi lado. Es una imagen que queda ahí, dentro de la cámara y de mi memoria. En esta ocasión no estabas tú, pero si tu nombre que evoca tantos recuerdos y despierta mis siete sentidos, los cinco básicos, el común y el del amor. Sigo buscando.
Una escalera que conduce al tejado, el vuelo de una golondrina, una silla vacía colgada en la pared y un gato jugándose su penúltima vida. Se enciende la mañana, abro los ojos y echa a volar la imaginación intentando encontrar un mundo diferente, no porque me disguste el que veo sino por ver algo irreal, pero que tenga más sentido.
Quiero ayudarte a podar las ramas secas de tu vida, aquellas que ya no sirven para nada, ni para dar sombra ni para acoger un nido. Tan sólo sirven para arder en la lumbre, desaparecer entre llamas y transformarse en humo.
Fino tallo y pétalos de seda, frágil bandera, de carmín pintas, cada primavera, los verdes campos, y en tu corola nace un poema de amor que el viento esparce, amapola.
Puedo darte mil versos: versos de todos los colores y de sabores distintos, versos cortos y apasionadamente largos, versos para toda la vida y versos de usar y tirar, versos diversos, cóncavos y convexos, versos crudos, fritos o asados, también osados, versos que te hagan sentir, soñar y amar, versos tristes y versos para morirte de risa, mil versos puedo darte si a cambio tú me das un beso de bollicao.
El amor es poderoso
Quizás sea lo que más poder
tiene,
Mucho poder.
Hasta mueve el mundo
Y remueve los cuerpos,
A todas horas.
Agita corazones
Y hace temblar las almas,
Todos días.
El amor nos reúne
Sí, pero es difícil encontrarlo,
Aunque yo lo encontré contigo, amor.
Y en las entrañas de mi subterránea ciudad imaginaria elijo siempre, de los cuatro, el camino imperfecto que persigue la luz hacia el oeste. Lugar donde muere el día y nace la noche, reino de sueños y antesala de un nuevo amanecer a tu lado, porque sin ti me falta algo, me faltas tú.
Pasan las nubes y pasan los años, pasan las aves rapaces volando; pasan las gentes y pasan sus modas; pasa todo lo que pasa y al final, salvo las piedras, nada, ni nadie, queda.
Brillan más las ideas cuando alrededor todo es oscuro. Frente a la monotonía de los mensajes tradicionales, encendamos la luz a otras maneras de ver lo cotidiano. Decir "no", rebelarte, huir de los lugares comunes, ser tú y no ser nadie. Y cuando salgas de este mundo, apaga y márchate sin hacer ruido.
Vestida de rosa floreces en mi jardín y tu perturbador perfume despierta mis deseos más básicos, aquellos que, instintivamente, tienden a poseerte, cumpliendo así con tus mejores presagios.
Lunáticos eclipses habitan la noche. Sombras que se interponen entre tú y yo impidiendo vernos. Tendrá que ser en sueños nuestro encuentro. A oscuras y a tientas, para que pueda abrazar tu cuerpo orbitante, impregnarme de ti y descubrir tu misteriosa cara oculta.
No pongáis puertas al campo ni candados al amor. Que sea libre el paso y voluntario estar juntos mientras juntos queráis permanecer.
Tal vez me fijé en ti porque eres diferente al resto, y no tengo nada en contra del resto, pero quien llamó mi atención fuiste tú, no pudo ser otra, la que no necesita pastor que la guíe ni perro que limite sus movimientos.
Ni todos los capullos florecen al mismo tiempo ni todas las flores marchitan a la vez. Cada cual lleva su primavera por dentro y la expresa cuando le viene bien.
Recuerda que la belleza es efímera, que la flor se marchita y que al final no queda nada, salvo si hay alguien que pueda plasmarla en una fotografía, en un cuadro, en una escultura, en un poema o en cualquier otra expresión artística.