domingo, 1 de junio de 2014

Nos alejamos.


Nos alejamos, no es huida hacia adelante, es la vida que nos lleva por otros senderos y otros tiempos. Y si echamos la vista atrás no es para lamentarnos de nada, sino para admirar la belleza que nos acompaña en el recuerdo.

viernes, 30 de mayo de 2014

jueves, 29 de mayo de 2014

"amor"


Tu reino no es de este mundo y, sin embargo, reinas, en noches como éstas, en grandes nubes de sentimientos que, sin causa aparente, provocan lluvias de letras tristes. Letras que recojo con cuidado y ordeno encima de mi cama para reconstruir la palabra "amor". El resto, las que no son imprescindibles, regresan a ti, evaporadas, y servirán, sin duda, para elaborar otros bellos escritos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Lluvia de letras.


No me salen las palabras.

Llueven letras, puntos y comas,
Alguna interrogación y paréntesis vacíos,
Pero, a pesar de esta lluvia fina de letras,
No logro juntarlas en palabras,
Palabras para ti.

Palabras que expresen lo que siento,
Aunque en este momento de lluvia creo que nada siento.

¿Puedo permanecer despierto sin sentir nada?

Tal vez no sea el momento adecuado para sentir
Mientras deambulo en la rutina de mi vida.

O quizá sea esto, que ahora escribo,
Con las letras que caen suavemente,
Lo que realmente siento: nada.

No, no me salen las palabras que te gustaría escuchar,
Lo siento.

martes, 27 de mayo de 2014

Eterno.


Ciertamente el amor es eterno pero: ¿podemos permanecer eternamente enamorados?

Puede ser que tengas razón y que nada en este mundo sea eterno ni dure para siempre, pero también es cierto que cuando alguien está experimentando un sentimiento tan fuerte, vivo, bonito y real, en ese instante, en ese momento y para esa persona, ese sentimiento parece que va a durar toda su vida.

LR

lunes, 26 de mayo de 2014

Seguimos girando.


Seguimos girando, siempre en el mismo lugar, dando vueltas alrededor de nuestro mundo imaginario.

viernes, 23 de mayo de 2014

¡Siga a ese taxi!


¡Siga a ese taxi!
Viaja dentro la mujer que llevo buscando toda la vida y no puedo permitirme perder la oportunidad de conocerla.
¡Acelere!
No vaya a ser que en cualquier cruce desaparezca  de mi vista.
No sé quién es ni cómo se llama, pero algo me dice que será la mujer de mi vida, de mi próxima vida.
¡Se detienen en la estación!
Déjeme aquí, voy a seguir sus pasos y a tomar el tren que ella elija, no me importa el destino si es a su lado.
Gracias.
¡Quédese con el cambio!

viernes, 16 de mayo de 2014

Señales rojas.


Voy, iba, camino del trabajo. Señales rojas, por toda la calle, me alertan. Un hombre, con pinta de sicario y signos evidentes de intentar cometer un asesinato, acaba de doblar la esquina y se dirige hacia mí por la misma acera. Anoche no bebí, creo, pero, por si acaso, voy a cruzar al otro lado. Ya os cuento, si vivo para contarlo...

jueves, 15 de mayo de 2014

A tu lado.


Niña sigues siéndolo todavía y no dejes de serlo nunca, no dejes de subir al tejado de tus sentimientos en noches de luna llena, no dejes de atrapar sueños fugaces mirando a las estrellas, no dejes que el tiempo te robe la ilusión y el encanto de sentirte enamorada, no, no dejes de escuchar a tu madre gritar desde ahí abajo, mientras rezas, con las manos juntas, oraciones tan bellas. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

En el tejado.


Estoy sentada en el bordillo del tejado de mi casa viendo esta inmensa luna que hace que todo sea luz esta noche. Siempre me ha gustado sentarme en el tejado, desde que era una niña, y subida en él escuchaba a mi madre gritar a lo lejos, llamándome, cabreada, porque me iba a caer. Pero yo no le hacía caso y siempre me subía. Me sentaba con las piernas colgando, mi falda escocesa, uniforme del cole, calcetines y zapatos azul marino de correa y hebilla. Y sentada así, miraba al cielo esperando ver pasar una estrella fugaz. Mis amigas decían que cuando veías una tenías que pedir muy, muy rápido, un deseo y yo siempre, cuando la veía, juntaba mis manos a modo de rezo y le decía, con voz flojita para que mi madre no me oyese: estrellita fugaz concédeme este deseo que tanto te pido y haz que mi amigo se enamore de mí. Han pasado treinta años y todavía hoy, en noches como esta, lo recuerdo, y parece que lo vuelvo a revivir. Estoy aquí arriba mirando las estrellas esperando que alguna se quiera fugar. Parece que da igual que tenga diez-doce años o que ya sea adulta. Esta noche... si esa estrella aparece, seguiré pidiéndole ese mismo deseo. El mismo de cuando era tan solo una niña.

LR

Allí arriba.


Llegaron juntos por el mismo camino y, allí arriba, cada uno eligió su destino.

sábado, 10 de mayo de 2014

Atracción.


¿Qué nos atrae? No sé, pero nos trae sin cuidado. Y, sin embargo, esta magnética atracción es para algunos eso: una atracción, un pasatiempo. Al tiempo atraemos hacia cada uno de nosotros la mirada cómplice que desencadena maniobras de acercamiento vertical y acontecimientos en horizontal, sin un horizonte claramente definido. El juego de los heterónimos y de personajes que han cortado hilos y, abandonados a su suerte, recorren juntos terrenos inexplorados en busca de sentimientos ocultos.

domingo, 4 de mayo de 2014

Seguimos.


Seguimos los pasos de quienes nos precedieron y, a nuestro paso, encontramos aldeas abandonadas, vestigios de un pasado no tan lejano. Todavía resuenan, en las desiertas cámaras, ecos de niñas jugando a imaginar la vida. Las tapias, desconchadas, reflejan sombras de abuelas y madres entretejiendo el día a día en amena tertulia. Un ladrido de perro fantasma nos despide. Seguimos...

viernes, 2 de mayo de 2014

Auditoría.


Hoy es un día especial, día de balances, de recuentos, de revisiones. Un día apropiado para pasar una auditoría. Volver a revivir y evaluar.  Definir cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo pasados.

Sé que te conozco bastante, aunque hay una parte tuya en la que no logro entrar,  un tanto opaca y algo misteriosa, la que hay en lo más profundo de tu corazón. Sé que es imposible entrar ahí, tampoco lo pretendo y no me importa, todos, quizás, la tenemos.

Todo me daba vergüenza y a la vez no me da vergüenza nada. Todo tan extraño y a la vez tan mágico, con misterio,  por el hecho de estar haciendo algo nuevo,  diferente y acaso prohibido.

LR

miércoles, 30 de abril de 2014

lunes, 28 de abril de 2014

domingo, 27 de abril de 2014

Me lo ha contado todo.


Me lo ha contado todo, en silencio, con la mirada, sin necesidad de despegar el pico. Me ha contado todo lo que has escrito, muy bien escrito  por cierto, y lo que no has escrito. Me ha contado lo que sientes ahí sentada, junto a la ventana, respirando el polen que provoca tu llanto involuntario. Me ha contado tu historia, la otra historia que se esconde detrás de la Reina sin Corona. Y cuando ha terminado de contarme todo lo que tenía que contarme ha emprendido el vuelo, en silencio, de regreso a orillamar, a ese mágico lugar donde se escucha a las olas morir en la playa bajo el canto de mis amigas gaviotas.

jueves, 24 de abril de 2014

En silencio.


En silencio se pueden pronunciar palabras bellas y escuchar respuestas calladas y amables,  permanezcamos en silencio.

¡Chis!

miércoles, 23 de abril de 2014

Una tarde de primavera.


Una tarde de primavera la ventana estaba entreabierta dejando paso a una suave brisa ligeramente helada, y ahí estaba ella, sentada en su sillón y sin saber qué hacer. Pensaba en todo y su cabeza protestaba, pero ella no dejaba de pensar, dándole vueltas a su vida.

Tenía mucho que decir, quería contar muchas cosas pero no había nadie a quien contárselas, y tampoco le salían las palabras adecuadas.

Cogió un lápiz y se puso a escribir. Las letras se acumulaban en su cabeza, a borbotones, y tropezaban en su mano, en el lápiz, y no llegaban al papel. Sabía lo que quería escribir pero no acertaba a escribirlo porque eran tantas y tantas cosas las que quería decir que, de tantas, no le salía ni una.

Parece ser que esa tarde no estaba inspirada. Seguramente la causa fuera su dolor de cabeza, el cansancio físico y la falta de sueño que llevaba días acumulando.

De repente una gaviota se posó en el alfeizar de la ventana. El mar estaba a varios kilómetros y, sin embargo, la gaviota estaba allí. Y la miraba. Las dos se miraron por un instante y ella, entonces, pensó en su amigo, el amigo de las gaviotas, ese hombre que hacía fotografías a la vez que les ponía voz. Un amigo que tenía una facultad especial: ver y captar cosas que nadie veía ni captaba, inmortalizarlas en una fotografía y darles vida con sus letras. Las letras, las palabras, las imágenes... en sus manos cobraban vida.
Ella siempre se lo decía: haces que las palabras bailen al ritmo de la música que tú mismo les creas.

Llevaban siendo amigos un tiempo, ni largo ni corto,...un tiempo indefinido.
Y en ese tiempo se habían cogido cariño. A veces se veían, a veces hablaban y a veces se escribían.

Ella también escribía y no lo hacía mal, pero no lo hacía tan bien como él.
Su seudónimo era "reina sin corona". Todos sabían de ella pero nadie la conocía. Algunos hasta creían que no era real.

Pero lo era. Tan de carne y hueso como él. Con cuerpo y alma, igual que todos. No era ni un invento ni un "segundo yo". Era muy real y tenía vida propia. ¿Una vida feliz?, todo lo feliz que se puede ser en esta vida. Tenía mucho pero le faltaba algo. Nada material, sino algo más grande. Y ese algo, a veces, se lo daba su amigo, poco a poco, gota a gota, a un ritmo lento de goteo, lento pero constante.

Y ella quería darle las gracias por estar a su lado, por escucharla, por darle compañía...

Y esa tarde le salían las palabras a borbotones pero no lograba plasmarlas en letras.

Dejó de escribir y siguió sentada en su sillón mirando a la gaviota, la amiga de su amigo, su amigo el fotógrafo escritor. Su amigo el caminante.

LR

lunes, 21 de abril de 2014

Kiz Kulesi.


Soplando besos, con los ojos cerrados, inflas las velas de mis navegaciones rumbo a Kiz Kulesi.

viernes, 11 de abril de 2014

De paso.


De paso, al final de la tarde, giran nuestros sueños alrededor de un eje imaginario. Un eje de sentimientos que equilibran nuestras vidas, tan cercanas como distantes. De paso vamos girando uno alrededor del otro encontrándonos de vez en cuando. Y de paso, en tardes como ésta, acariciamos la Luna que, discreta y en silencio, ilumina nuestras noches. De paso, siempre de paso.

miércoles, 9 de abril de 2014

Reflejos.


Intentamos reflejar lo que sentimos, aunque a veces sentimos mucho más de lo que queremos reflejar.

viernes, 4 de abril de 2014

El cartel.


Visto por detrás las imágenes expresan lo mismo, en cambio las palabras sufren para contarnos lo que sienten.

Y mirando desde atrás quizás parecemos todos iguales, pero debemos mirarnos de frente para conocer la historia personal que cada uno llevamos a la espalda.

martes, 1 de abril de 2014

viernes, 28 de marzo de 2014

Aventura astronómica.


Sin nada más que decir, porque creo que ya está todo dicho, clavo mis dedos en el teclado negro del ordenador y, mientras contemplo las blancas letras mayúsculas que dan nombre a las teclas, me vienen a la cabeza algunos pensamientos tan grises como esta tarde de primavera.

Recuerdos de otros tiempos cercanos en el calendario y abismales en mi memoria. Dos planetas que se alejan a la velocidad del “Big Bang” dejando tras de sí un espacio mudo, oscuro e inerte.

¿Cómo es posible que dos almas, hasta hace nada fusionadas, ahora no lleguen ni a reconocerse? ¿Qué cambió en la dulce atmósfera que nos envolvía para que, lenta y calladamente, se marchitase la flor de aquella otra primavera?

No hay respuestas, no las necesito. No busco explicaciones innecesarias, tan sólo siento cómo las yemas de mis dedos dejan huella escrita de esta incógnita en la pantalla luminosa que concentra mi atención.

Todo transcurre tan deprisa que, mientras tanto, otro satélite misterioso y atrayente llegó a mi encuentro para recorrer juntos un periplo amable, indefinido y luminoso.

Y si todo tiene un principio, contada ya la aventura astronómica, sólo resta el punto final.

jueves, 27 de marzo de 2014

Brooklyn Follies.


Removería cielo y tierra por ella, le dije. Aunque daría igual. Está casada, y por si fuera poco es católica por los cuatro costados. Pero al menos me hace soñar.

Paul Auster