Valla por delante y un terreno
inaccesible; sin embargo a la niebla, como al alma, no hay quien la detenga.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
sábado, 26 de diciembre de 2015
viernes, 25 de diciembre de 2015
jueves, 24 de diciembre de 2015
miércoles, 23 de diciembre de 2015
martes, 22 de diciembre de 2015
Mar de dudas.
Entre tu orilla y la mía un mar
de dudas se extiende, y aunque no se entiende que, aun estando tan cerca y a la vista el uno del otro, y de todos, todavía se mantenga en calma y no se agiten
las almas. He de decir, en nuestra descarga, que nuestros sueños se reúnen ahí,
cada mañana, y navegan juntos en la cercana distancia.
lunes, 21 de diciembre de 2015
domingo, 20 de diciembre de 2015
Desechos.
No me juzgues
por mis hechos, júzgame por los desechos que arrastro, y si encuentras el
rastro de mi delito tu pena será mi más triste condena.
sábado, 19 de diciembre de 2015
Pentagrama.
Leo tus huellas
en la arena, como música escrita en un pentagrama, y no sé interpretar si vas,
si vienes o si por fin has volado para siempre, tendré que mirar también al
cielo.
viernes, 18 de diciembre de 2015
jueves, 17 de diciembre de 2015
miércoles, 16 de diciembre de 2015
"Gaviola"
Subida en la antena de mi barco,
a modo de veleta, me orienta. Fiel gaviota, compañera de navegaciones, se
adentra volando en la mar y marca el rumbo a seguir intentando evitar el
inevitable naufragio. Sé que sin ella no sería nadie, ni nada, y que con ella a
mi lado lo soy todo. Todo o nada es mi apuesta, dispuesto siempre a perderlo
todo sin ganar apenas nada.
martes, 15 de diciembre de 2015
El soldado de piedra.
A la puerta de su castillo
montaba guardia mañana y noche, atento siempre a los sentimientos de la Reina
que lo habitaba.
lunes, 14 de diciembre de 2015
domingo, 13 de diciembre de 2015
sábado, 12 de diciembre de 2015
El Sol.
No vemos el sol pero sabemos que
está ahí. El amor tampoco lo vemos pero lo sentimos sin saber a ciencia
incierta dónde está.
viernes, 11 de diciembre de 2015
La casa de las palmeras.
Ver la vida en todos los
rincones, buscarla en cualquier reflejo, sentirla, compartir un instante de
belleza, dejar huella de nuestro paso pero sin pisar nada, sin alterar el
equilibrio.
jueves, 10 de diciembre de 2015
miércoles, 9 de diciembre de 2015
El hombre del hierro.
Y a la misma vez que tú estabas
mirando al mar y despertando de ese largo y profundo sueño, según nos cuentas,
yo pasaba por allí pescando imágenes junto al mar para luego secarlas al sol. Y
te vi, o mejor dicho, vi tu estilizada silueta recortada a contraluz y no me
quedó más remedio que fotografiarte mientras meditabas. Pero no bastó con esa
foto y quise conocerte mejor. Por eso avancé unos pasos y me antepuse delante
de tu esqueleto metálico y dándole mi espalda al sol. Pude comprobar que, en
efecto, mirabas al mar. Que llevabas tu mano de hierro a la frente para hacer
de visera con ella y evitar el deslumbramiento. Porque, a pesar de ser ya
diciembre, la mañana era radiante y luminosa. El mar, la mar, estaba tranquila
y de un color azul mediterráneo. Olas no había ninguna, salvo las olitas
propias de un mar en calma. Me quedé observándote un buen rato intentando leer
tu gesto e interpretar tu postura. No imaginé lo que en esos momentos pasaba
por tu cabeza y ayer pude leerlo aquí, sin ir más lejos. Y no me sorprendió que
alguien que lleva plantado en el mismo sitio, sin moverse, vigilando la mar día
y noche, cuente lo que tú cuentas desde lo más profundo de tu oxidado corazón.
Y otra foto, ésta foto, captó ese momento, nuestro hiperrealista momento.
martes, 8 de diciembre de 2015
Inmaculada.
Inmaculada naciste y la vida te
fue manchando poco a poco. Primero fue la blanca mantilla de cristianar, mojada
por gotas de agua bendita y lágrimas de un llanto frío, en tu bautizo. El chocolate
caliente dejó huellas imborrables en aquel vestido de comunión, tras la infantil
fiesta. Camino del altar, tu disfraz de novia enamorada barrió el pasillo
central de la iglesia y acabó ajado después de una interminable celebración. La
sangre de las urgencias tiñó de rojo, en incontables ocasiones, tu traje de
faena. Y al final de tus días una triste sábana blanca, manchada de muerte,
cubrió para siempre tu cuerpo. Pero mereció la pena vivir y perder la blancura
de la inocencia en el camino.
lunes, 7 de diciembre de 2015
Mirando al mar.
Mirando al mar desperté de un
largo sueño. No era un mar rojo, teñido de sangre, ni un oscuro mar gris, casi
negro. Tampoco se trataba de un mar muerto, aunque los peces no se atrevieran a
nadarlo. Era un profundo mar interior, un océano de dudas sin sentido el que
por fin ahogó mi sueño y me arrojó a la orilla de la realidad, de esta terrible
hiperrealidad que ahora me ciega impidiéndome ver más allá de las olas.
domingo, 6 de diciembre de 2015
sábado, 5 de diciembre de 2015
viernes, 4 de diciembre de 2015
jueves, 3 de diciembre de 2015
Pacífica guerra.
Conquistamos castillos
deshabitados empleando tan sólo la fuerza de la imagen y la seducción de la
palabra, esa es nuestra pacífica guerra.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
martes, 1 de diciembre de 2015
Tiempo oxidado.
El tiempo todo lo oxida, pero el
recuerdo de los bellos momentos, además de unirnos, permanece inalterado.
lunes, 30 de noviembre de 2015
domingo, 29 de noviembre de 2015
La casa abandonada.
Al comienzo de la noche
encontramos la casa que no andábamos buscando. Nos recibió con las luces
encendidas y el vacío de un tiempo lejano. Se rompió el silencio al llamar a la
puerta pero ningún fantasma acudió a abrirnos por miedo, creo, a reconocernos. Y
tuvimos que pasar el resto de la noche a la intemperie, sin más cobijo que
nuestras propias sombras.
sábado, 28 de noviembre de 2015
viernes, 27 de noviembre de 2015
Semillas.
Hay quien sólo ve unas semillas.
Otros, en cambio, ven un árbol y
sus frutos.
Yo veo una hélice.
Diferentes maneras de mirar y de
interpretar lo que vemos.
jueves, 26 de noviembre de 2015
miércoles, 25 de noviembre de 2015
martes, 24 de noviembre de 2015
Música celestial.
A música celestial sonaban sus
palabras divinas, no por lo que decían, que era bien poco, sino por el alma que
ponía al pronunciarlas. Cuando se apagaba su voz el silencio se oía más fuerte
que nunca, tal era su encanto. Hace tiempo que dejó de hablarme, desde entonces
sólo escucho el eco de su voz perdido en la bóveda de mi memoria.
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