Mi luz, he aquí mi luz, la luz de poniente, del oeste, que marca mi origen celta e indica mi destino final en el este, en el Mediterráneo, recorriendo el camino inverso al Sol, como mi vida: en continuo retorno hasta alcanzar la iluminación.
“Tal vez mi destino sea eternamente ser contable, y la poesía o la literatura una mariposa que, parándoseme en la cabeza, me torne tanto más ridículo cuanto mayor sea su propia belleza”. Fernando Pessoa
sábado, 3 de septiembre de 2011
Mi oscura sombra.
Mi oscura sombra me acompaña cuando aparece una luz dispuesta a iluminarme.
Se deja proyectar en cualquier sitio: paredes, suelos, espejos, e incluso en la superficie del mar, pero sin mojarse.
Cuando cesa la luz que la proyecta regresa inmediatamente a mi cuerpo adoptando mi figura.
Me cuenta las experiencias vividas a ras del suelo, mirando siempre hacia arriba, contemplando las piernas que se elevan, desde tacones imposibles, hacia el infinito.
No le importa que la pisen, no siente dolor ni huele los desechos orgánicos, pero le molestan los ciclistas de acera cuando le tocan el timbre para que se aparte.
En ocasiones se entretiene charlando con alguna sombra femenina, de falda corta, y tengo que esperar pacientemente o tirar de ella para no llegar tarde a mis citas.
Llevamos tantos años juntos, hemos crecido a la par y andado y reído lo indecible, que somos amigos inseparables, no podríamos pasar el uno sin la otra.
Lástima cuando se apague la luz, definitivamente, y ella quede viudo y yo muy triste.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Na pasarela.
Tacóns con ritmo escoito
anunciando a túa presenza,
entras rápido en escena:
dous metros, un suspiro
e a miña inquietude espéranche.
Figura estilizada que impacta:
pernas douradas elévanse
baixo escura faldra curta,
brazos, ombros e cabeza
con elegancia desfilan.
Mirada luminosa:
azul, rosa e dourada,
sorrí ofrecendo o seu encanto
que capto e reflexo na túa fuxida,
tan breve como intensa.
lunes, 29 de agosto de 2011
Tormenta de verano.
Final de agosto, calor en la atmósfera, presentimiento.
Nubes oscuras y pesadas de tormenta que llegan, por fin, fieles a la cita del final de verano, cargadas de agua, rayos, truenos, relámpagos y de esperanza para sacarnos, contundentemente, del sopor de los dos últimos meses.
Chaparrón refrescante que limpia el cielo de polvo y nuestras mentes de espejismos.
Ha llegado el momento del cambio, de cerrar las ventanas de la noche, escapar del ruido callejero y reencontrarnos con nosotros, sin miedo, en el silencio del otoño que avecina.
Sufriremos, todavía, calor a medio día y fresco en las noches feriadas; agotaremos los últimos cartuchos de pólvora de colores para cazar la alegría de la luz que mengua cada tarde anunciando el equinoccio de nuestras vidas: el equilibrio del tiempo vivido y el espacio que nos queda por delante.
Final de agosto, frescor en la atmósfera, sentimiento.
sábado, 27 de agosto de 2011
Operación retorno.
Una tarde de verano:
cualquier tarde
asfalto gris como una vida:
cualquier vida
recta en carretera rural,
campos amarillos segados:
esperando un nuevo otoño
nubes de algodón al horizonte
flotan en azul cielo turquesa
sobre pinos y encinas verdes
velocímetro a ciento veinte,
o ciento treinta
canción de amor sonando:
cualquier canción,
cualquier amor
una curva brusca gira:
setenta grados a derecha
seguir recto hasta el final:
cualquier final,
o frenar y seguir viviendo.
Test del clavo.
jueves, 25 de agosto de 2011
La luz de la iglesia.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Autoestima.
martes, 23 de agosto de 2011
Cédez le passage.
lunes, 22 de agosto de 2011
Al sol de tus miradas.
domingo, 21 de agosto de 2011
Cumpleaños de Antonio.
Reflejos de luna llena.
viernes, 19 de agosto de 2011
Llamada perdida.
¿Por qué comunicas,cuando intento comunicarme contigo?
Creo que pierdo mi tiempo,
que ya no es tu tiempo,
hablando con muda respuesta.
Llevo esperando, esperándote,
a que decidas dar el paso definitivo.
Que vengas a mi lado,
al jardín donde nos conocimos,
y me digas,
mirándome a los ojos,
lo que realmente sientes por mí.
Pero comunicas,
siempre comunicas,
cuando intento hablar contigo.
jueves, 18 de agosto de 2011
La sirena en relieve: relevante.
miércoles, 17 de agosto de 2011
martes, 16 de agosto de 2011
La sirena de Tella.
Subiendo camino de Tella, a 1.384 metros de altura y a las faldas del Monte Perdido, paramos junto al dolmen para impregnarnos de la vida, de la historia y de las sensaciones que han visto discurrir sus grandes piedras.
Contemplamos a lo lejos la Cueva de los Osos, el yacimiento de osos cavernarios más elevado de Europa occidental, a 1.600 metros.
Ya en Tella recorremos la ruta del románico: La iglesia de San Martín y las ermitas de Fajanillas, de la Virgen de la Peña y la de los santos Juan y Pablo (San Juanipablo) construida a modo de "esconjuradero" al resguardo del "Puntón de las Brujas".
Leemos los mensajes que otros viajeros han dejado a los pies de las vírgenes, o de las brujas, que habitan estos valles misteriosos, solicitando ayuda para arreglar el mundo o la salud de los seres cercanos.
De regreso recorremos la única calle del pueblo: con casas, tejados y chimeneas de piedra rematadas con "espantabrujas". Y es en la fuente donde te encuentro, otra vez, acompañando mi viaje sin destino cierto. Dibujada en blanco, dándome la bienvenida y recordándome que estás siempre a mi lado: cerca del agua y de mi realidad inesperada.
sábado, 6 de agosto de 2011
Dos poemas Luz e sombras de amor resucitado.

Tristemente convivo coa túa ausencia
sobrevivo á distancia que nos nega
mentres bordeo a fronteira entre dous mundos
sen decidir cal deles pode darme
a calma que me esixo para amarte
sen sufrir pola túa indiferencia
a miña retirada preventiva
dunha batalla que xa sei perdida
resolto a non entrar xamais en ti
pero non á tortura de evitarte.
Lois Pereiro
Monforte de Lemos,1958-A Coruña,1996
Dia das Letras Galegas 2011
La sirena de mis sueños despiertos.

Abandono un puerto, en el atlántico, y vienes a despedirme y desearme feliz singladura.
En la mar apareces siempre en los momentos más delicados: cuando la tormenta me ofrece toda su energía y su misterio y las olas se elevan, imponentes, sobre el horizonte.
Llego a otro puerto, en el mediterráneo, y te encuentro de nuevo esperándome con otro cuerpo y la misma sonrisa: incierta, para darme la bienvenida.
Incluso en la carretera de mi tarde, donde la vida y la muerte se distancian, o se acercan, en dos o tres segundos vitales, o mortales, me ayudas a mantener la calma y la esperanza.
Pero es, sin duda, en mis sueños despiertos: imaginando historias imposibles, donde te encuentro, más encantadora y amable, dispuesta a acompañarme en el guión que escribo de mi vida, y de tu vida, sin rumbo a ninguna parte.
jueves, 28 de julio de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Mi amiga gaviota.

Regreso a Calp y mi amiga gaviota acompaña mi tiempo dispuesta a volar el mar y sobrevolar mi imaginación transmitiendo con sus cantos cifrados las sensaciones que capta suspendida en el viento.
Me cuenta las historias de los barcos del puerto y de la marinería que los tripulan; de parejas que pasean descalzas, cogidas de la mano, a la orilla del agua salada; de niñas que sueñan aventuras de princesas en castillos de arena; de las olas que vienen y van, sin inmutarse; de la vida que pasa sin apenas darnos cuenta.
A veces aterriza en la húmeda arena de la playa y mira a izquierda y derecha contemplando, de cerca, el paisaje humano que descansa, sin descanso.
Regreso a Calp, con mi amiga gaviota.
viernes, 22 de julio de 2011
La sirena sin rostro.

Querida sirena sin rostro: contemplo tu figura reposando a la orilla del mar de mis sueños.
Descansa tu cuerpo: mitad mujer, mitad pez, con torso femenino y cola de yubarta.
Aguardas tranquila mientras bosquejo tu cara en mi mente.
Me miras con ojos, que imagino de color azul marino, y me hablas con salada boca cerrada que tanto calla.
Capto tus cantos y encantos que llegan envueltos en la refrescante brisa de la tarde de mi mundo innavegable.
Y sonríes, en la quietud de tu cuerpo, que nada alrededor de mi barco varado en la playa, dispuesta a acompañarme en cualquier ensueño que me atrape.
Amiga sirena, vamos a la mar: navegamos.
lunes, 18 de julio de 2011
El Odre de los Vientos.

Transcurrida una semana en esta isla imaginada llegan noticias tuyas en el helicóptero que me trae la botella con tu respuesta: en blanco, como siempre, y nuevas velas para mi barco.
Una vez instaladas espero que suba la marea para levantar el ancla, desencallar la nave y adentrarme en la mar en busca de nuevos e inciertos destinos.
El aire comienza a moverse lentamente en la atmósfera originando vientos amables. El anemómetro gira con regularidad y nudos suficientes para sacarme de este letargo en la navegación y en mi vida.
Dejaré a la rosa de los vientos que elija cualquiera de los rumbos de la veleta, como ruleta de una vida en continuo juego apostando siempre por la opción más desfavorable.
No sé si continuar navegando con las poéticas y misteriosas cartas griegas o dejar por fín paso al pragmatismo romano. Desearía disponer, como Ulises, del Odre de los Vientos para escapar de las calmas, que en ocasiones se instalan sobre mi barco paralizando mis sentimientos, dejando fluir al viento con el cuidado advertido por Eolo y continuar navegando tranquilamente evitando violentas tempestades que me arrojen a un nuevo naufragio.
De tanto bregar con los peores vientos: la galerna invernal del Cantábrico; la tramontana catalana con fuerza diez y aire muy seco; el levante del Estrecho con rachas de sesenta nudos y poca visibilidad; el siroco africano y el vendaval o poniente del atlántico, cuando me desplazo de Galicia al Golfo de Cádiz, me siento cansado y sin fuerzas para continuar plantando batalla a las olas y al presente inmediato.
He decidido recalar en un tranquilo puerto del Mediterráneo que me dé cobijo, descanso y protección. Navegar sólo en los días soleados, dejándome llevar por la suave brisa que infla velas y refresca mis pulmones
Tal vez encuentre acomodo en un pequeño pueblo de pescadores y compartir con ellos el pescado, el vino y las viejas historias vividas e imaginadas en singladuras alrededor de nuestras salinas y baqueteadas vidas.
Voy de nuevo a tu encuentro, gracias por las velas: tan blancas como tus palabras.
lunes, 11 de julio de 2011
La mujer que viene del mar.

Nuestra amiga Adriana, haciendo honor a su nombre, viene de los mares del sur de Forida para contarnos sus navegaciones personales de Colombia a Estados Unidos de América e introducirnos en el mundo de los yates.
Esperamos coincidir con ella en algún puerto para continuar hablando del mar y de la vida.
Bienvenida.
viernes, 8 de julio de 2011
La isla imaginada.

Escribo tranquilamente este mensaje a ti destinado, conociéndote o sin conocerte y desconociendo la playa o el puerto de destino.
Bebo, saboreo los últimos tragos de este vino fresco de Ribadavia contenido en la botella que servirá de sobre, con corcho cerrado, de mi escrito viajero.
Habito esta isla imaginada de cualquier mar perdido en mis navegaciones y divagaciones fantasmas. Llegué arrastrado por una corriente, nada corriente, encallando suavemente en la arena de esta playa palmerada.
Mi nave, intacta, carece de combustible y tiene las velas destrozadas por vientos salvajes de tempestades internas. No puedo ni debo abandonar la isla, que me sustenta y me acoge amablemente, a la espera de quien venga a rescatarme de la soledad aceptada. Agoto las últimas viandas de mi despensa y confío en mis dotes de pescador recolector de frutos marinos y de tierra agradecida.
Creo que estoy sólo, ¿y cuándo no lo estuve?, en estas reducidas hectáreas de isla misteriosa. Algunas aves, insectos y tal vez algún pequeño mamífero, que todavía no he visto, me acompañan. Rodeados todos por un mar azul en calma de aguas transparentes, como esta botella de Bocarribeira que apuro con gozo, bajo un techo azul oscuro estrellado en noches tranquilas.
Enrollaré esta cuartilla manuscrita para introducirla por la boca de la botella apurada y arrojarla con fuerza al mar mensajero confiando en el destino y la eficacia del servicio postal de Neptuno.
Quizá alguna de las sirenas, que en sueños me acompañan, lea mis palabras y mis intenciones y decida trasladar la botella a los pies de una inquieta lectora que pasea descalza, cualquier tarde de verano, por la orilla del mar en una playa real del mediterráneo de su vida. Tropezará con ella y, superado el primer impulso de asombro y contrariedad, decidirá recogerla del mar para depositarla, educadamente, en el contenedor verde de vidrio tan usado como mi vida.
En el último momento observará la carta que contiene y decidirá solicitar la ayuda de un gentil camarero de chiringuito para que amablemente descorche el sobre de vidrio.
Leerás lo hasta ahora escrito y lo que ahora te cuento: gracias por rescatar del mar que habitas mi voz embotellada; gracias por estar siempre en el lugar y en el momento oportuno para acompañar a mi imaginación que anda siempre buscándote y perdiéndote, cuando te encuentro.
No te pido que vengas a buscarme y encontrarme, ni que contestes y acuses recibo devolviendo al mar la botella con tu respuesta. Continúa paseando, leyendo e imaginando todo el mar de oportunidades que pisas en el ocaso de esta tarde de verano, mientras esbozas una cómplice sonrisa.
Bebo, saboreo los últimos tragos de este vino fresco de Ribadavia contenido en la botella que servirá de sobre, con corcho cerrado, de mi escrito viajero.
Habito esta isla imaginada de cualquier mar perdido en mis navegaciones y divagaciones fantasmas. Llegué arrastrado por una corriente, nada corriente, encallando suavemente en la arena de esta playa palmerada.
Mi nave, intacta, carece de combustible y tiene las velas destrozadas por vientos salvajes de tempestades internas. No puedo ni debo abandonar la isla, que me sustenta y me acoge amablemente, a la espera de quien venga a rescatarme de la soledad aceptada. Agoto las últimas viandas de mi despensa y confío en mis dotes de pescador recolector de frutos marinos y de tierra agradecida.
Creo que estoy sólo, ¿y cuándo no lo estuve?, en estas reducidas hectáreas de isla misteriosa. Algunas aves, insectos y tal vez algún pequeño mamífero, que todavía no he visto, me acompañan. Rodeados todos por un mar azul en calma de aguas transparentes, como esta botella de Bocarribeira que apuro con gozo, bajo un techo azul oscuro estrellado en noches tranquilas.
Enrollaré esta cuartilla manuscrita para introducirla por la boca de la botella apurada y arrojarla con fuerza al mar mensajero confiando en el destino y la eficacia del servicio postal de Neptuno.
Quizá alguna de las sirenas, que en sueños me acompañan, lea mis palabras y mis intenciones y decida trasladar la botella a los pies de una inquieta lectora que pasea descalza, cualquier tarde de verano, por la orilla del mar en una playa real del mediterráneo de su vida. Tropezará con ella y, superado el primer impulso de asombro y contrariedad, decidirá recogerla del mar para depositarla, educadamente, en el contenedor verde de vidrio tan usado como mi vida.
En el último momento observará la carta que contiene y decidirá solicitar la ayuda de un gentil camarero de chiringuito para que amablemente descorche el sobre de vidrio.
Leerás lo hasta ahora escrito y lo que ahora te cuento: gracias por rescatar del mar que habitas mi voz embotellada; gracias por estar siempre en el lugar y en el momento oportuno para acompañar a mi imaginación que anda siempre buscándote y perdiéndote, cuando te encuentro.
No te pido que vengas a buscarme y encontrarme, ni que contestes y acuses recibo devolviendo al mar la botella con tu respuesta. Continúa paseando, leyendo e imaginando todo el mar de oportunidades que pisas en el ocaso de esta tarde de verano, mientras esbozas una cómplice sonrisa.
viernes, 1 de julio de 2011
Monotonía.

Los años pasan: uno tras de otro, acumulándose en la mochila que cargamos a la espalda, repleta de experiencias y amistades, anclándonos un poco más a la tierra manchega, al mar de dudas y al aire gallego de la vida.
Con los años vividos y las historias que nos tocaron representar, incluso sin ser elegidas, escribimos el relato de nuestro camino a través de las dificultades y las oportunidades que conseguimos superar, gozar y a veces desperdiciar.
Somos monótonos y recurrentes. Nuestro discurso nace y se oculta, constantemente, contando la misma historia: nuestra historia, que es una historia tan vulgar y poco original como el canto del autillo en una noche de verano. Mas nuestra naturaleza desmañada nos impide abandonar este círculo nada vicioso del narrar la realidad ficcionada.
Los años pasan y vuelven a pasar, de nuevo, esperando detenerse en algún momento indefinido, como ruleta del casino de la vida: en rojo sangre o negro fúnebre, en la casilla numerada de nuestro final definitivo.
Habrá concluido la partida y nuestro relato pero continuaremos girando, lenta y monótonamente, en la memoria del tiempo que alberga a los espíritus de mochila despojados.
lunes, 27 de junio de 2011
Amaneciendo.

Amanece, contemplamos el amanecer: la alborada que regresa cada día renovando nuestro compromiso con el tiempo y con nuestro destino.
Admiramos el sol que retorna cálido a iluminar el presente, a veces gris y triste, devolviendo a nuestros corazones aquellos sentimientos perdidos u olvidados en el trajín de la rutina enajenante.
Sentimos algo especial en nuestro interior: esa luz que penetra por los sentidos y tiñe el alma de esperanza.
Gozamos la soledad elegida, aquí en lo alto de esta montaña que representa la vida y que hemos ido ascendiendo lentamente, con cierta dificultad, para contemplar el horizonte del pasado, ahí abajo, en la tierra que despierta.
La luz del cielo aurora llega anunciando el instante mágico que nos hechiza y nos hace volar en el planeta de los sueños, orbitando alrededor de nuestros deseos imposibles.
Callamos, no necesitamos expresar con palabras la emoción que sentimos porque sintonizamos la misma onda, nos limitamos a contemplar en silencio, roto por el dulce trino de los pájaros, la luz sonrosada del amanecer que nos mira atónita invitándonos a iluminar nuestras vidas a su lado.
domingo, 26 de junio de 2011
Calor, calor.
Calor, calor,
calor que aplasta,
calor que ata,
calor que mata.
Paraliza el movimiento,
inmoviliza el pensamiento,
afectando sentimientos.
Calor, y más calor, todavía.
Calor que no duerme,
calor que no siente.
Calor que engaña:
a la realidad de termómetro;
calor que escapa:
del aire acondicionado,
a condición de regresar,
con más calor inesperado.
Calor, calor,
¡y qué calor!
martes, 21 de junio de 2011
Alborada.

Albor: luz del alba.
Árbol: planta de tronco leñoso que se ramifica en altura.
Alborada: tiempo de amanecer.
Arbolada: poblada de árboles.
La luz del alba recorta la silueta del árbol seco de la vida y tiñe de color fuego aurora el aire que amanece renovado tras la noche insomne de mágicos sueños desvelados.
Amanece otro solsticio de verano.

Amanecemos cada mañana con la ilusión y el deseo de alcanzar el cenit de nuestras vidas, ese momento culminante que justifique plenamente nuestra existencia y de sentido al esfuerzo empleado en andar y desandar, bajo la luz llena de la luna, el camino empinado y misterioso que hemos recorrido hasta este lugar: el bosque de la prehistoria; la vieja cueva de nuestros antepasados que ahora nos acompañan en mágicas pinturas rupestres con sus almas escondidas en la niebla del final de primavera.
Despertamos, abrimos los ojos y las puertas de nuestro espíritu para dejar pasar la cálida y anaranjada luz del sol al interior de la cueva que nos habita y grabar en sus paredes el reflejo de nuestros inquietos sueños de amistad, amor y zozobra.
Amanecemos, vivimos y morimos cada día entregando la débil llama de esperanza a quienes caminan a nuestro lado dispuestos a mantener el ciclo eterno de la luz: oscuridad y amanecer.
viernes, 17 de junio de 2011
Conversaciones en el camino.

Mi mente a veces se pierde entre sueños y rostros de personas que me incitan a escribir lo que imagino. Traspaso los límites de la realidad e intento encontrar acomodo en otra realidad más favorable confiando en que os sintáis cómodos en mis escritos.
Como contables intentamos que los números cuadren y bordar las letras que cuentan nuestras historias, y las vuestras.
Sin embargo me queda la duda de quién es realmente el autor, ya que su personalidad múltiple, al menos desdoblada, juega al despiste.
Me impresiona de su persona la humildad y serenidad que tiene en cada momento, siempre con ese sentido del humor que tanto me fascina.
Mis mejores deseos en este tiempo de incertidumbre y conmoción que estamos viviendo. Confío en que el amor eterno os envuelva y proteja con su compasivo manto.
¡Que hermosas palabras me diriges!
Pero a duras penas hay un manto que nos envuelva en algo de esperanza, sobre todo cuando día a día todo va un poco peor.
Mil gracias por ser una persona con tanta sensibilidad hacia el prójimo.
De verdad que me han llegado al alma.
Espero volver a verte por esos caminos de dios para impregnarme con la energía positiva que emites y compartir buenos momentos.
Gracias por tus inmerecidas palabras que me elogian. Tal vez cuando recorremos los caminos entregamos lo mejor de cada uno de nosotros, olvidando la rutina y los problemas cotidianos.
¡Buen camino!
lunes, 13 de junio de 2011
No a este.
domingo, 12 de junio de 2011
La flecha amarilla.

Acabo de encontrar esta flecha amarilla en mi camino, creo que se trata de una indicación con doble sentido: el propio de la dirección que marca y el subjetivo de la situación social, política y económica que indica.
Hemos llegado hasta aquí conduciendo alocadamente por la izquierda, como en Londres, y los resultados parece que no son satisfactorios: nada satisfactorios y desalentadores, provocando indignación en las gentes menos contaminadas.
Bien es cierto que las carreteras estaban colapsadas por el tráfico de influencias e intereses de kamikaces dispuestos a obtener grandes resultados y beneficios arriesgando sus potentes vehículos y comprometiendo nuestros modestos utilitarios.
La circulación era complicada pues las vías carecían de cualquier tipo de señalización: tanto horizontales como verticales, sin límites de velocidad ni radares que captaran, fotografiaran y denunciaran los excesos del capital, dispuesto a batir récords de burbujas anteriores, y los desatinos y despilfarros del falso socialismo de zapatería.
He frenado al ver la señal, la primera señal desde hace muchos kilómetros y demasiado tiempo. Parece indicar que me desplace a la derecha y hacia abajo. Es posible que encontremos rebajas de bienestar y recortes de libertades y derechos. Descenderemos en calidad de vida en este oscuro presente y en el incierto y gris futuro que se avecina.
Conducir alocadamente por la izquierda, en una autopista privada, sin orden, señales y límites, nos ha llevado al lado derecho, y en caída libre, de la parábola descrita por los mercados de capital.
Feliz aterrizaje forzoso.
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